El aprendizaje significativo

aprendizaje significativo

 

Aprendizaje significativo es aquél en que ideas expresadas simbólicamente interactúan de manera sustantiva y no arbitraria con lo que el aprendiz ya sabe. Sustantiva quiere decir no literal, que no es al pie de la letra, y no arbitraria significa que la interacción no se produce con cualquier idea previa, sino con algún conocimiento específicamente relevante ya existente en la estructura cognitiva del sujeto que aprende.

A este conocimiento, específicamente relevante para el nuevo aprendizaje, que puede ser, por ejemplo, un símbolo ya significativo, un concepto, una proposición, un modelo mental, una imagen, David Ausubel lo llamaba “subsunsor” o “idea-ancla”.

En términos simples, subsunsor es el nombre que se da a un conocimiento específico, existente en la estructura de conocimientos del individuo, que permite darle significado a un nuevo conocimiento que le es presentado o que es descubierto por él. Tanto por recepción como por descubrimiento, la  atribución de significados a nuevos conocimientos depende de la existencia de conocimientos previos específicamente relevantes y de la interacción con ellos. En ese proceso, los nuevos conocimientos adquieren significado para el sujeto y los conocimientos previos adquieren nuevos significados o mayor estabilidad cognitiva.

Cuando un nuevo concepto pasa a subordinar conocimientos previos se llama “aprendizaje significativo superordenado”. No es muy común : la manera más típica de aprender significativamente es el aprendizaje “significativo subordinado”, en el cual un nuevo conocimiento adquiere significado en el anclaje interactivo con algún conocimiento previo específicamente relevante.

Este tipo de aprendizaje puede implicar el “semiolvido”  de algunos conceptos o ideas. Llamamos “asimilación obliteradora” a una pérdida de discriminabilidad, de diferenciación de significados, no una pérdida absoluta de significados.  Cuando el olvido es total, probablemente el aprendizaje ha sido mecánico, no significativo.

En esta teoría de Ausubel la estructura cognitiva es un conjunto jerárquico de subsunsores dinámicamente interrelacionados. Se trata de una estructura dinámica.

La “reconciliación integradora” es un proceso también propio de la estructura cognitiva y consiste en eliminar  diferencia aparentes, resolver inconsistencias, integrar significados, hacer superordenaciones.

Como se puede deducir, la variable aislada más importante es el conocimiento previo al aprendizaje significativo de nuevos conocimientos. Es la variable que más influye en los nuevos aprendizajes, sea de manera positiva o negativa.

Por último, es importante aclarar que el aprendizaje significativo no es sinónimo de aprendizaje correcto : las conocidas “concepciones alternativas”, tan investigadas en el área de enseñanza de las ciencias, son aprendizajes significativos (y, por eso, tan resistentes al cambio conceptual).

Extracto de : Moreira, Marco Antonio. “¿Al final, qué es aprendizaje significativo?”. En : Qurriculum, 25, marzo 2012, pp. 29-56

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La formación musical mejora la velocidad de proceso de la información

Así lo afirman y lo demuestran Jennifer Burgos y Wendy Mostafa en su artículo “Musical Training Enhances Information Processing Speed”, publicado por el Bulletin of the Council for Research in Music Education, winter 2011, n. 187, pp. 7-18.

Concretamente, han descubierto que la formación musical mejora la velocidad de proceso de los contenidos auditivos y visuales. Esto supone que los educadores musicales incluyan  ejercicios rítmicos de ejecución a primera vista y actividades de improvisación para reforzar la velocidad de proceso.

Anteriormente conocíamos el papel de la música en el refuerzo de la creatividad individual, la experiencia estética y la expresividad personal en todos los aspectos de la vida. Asimismo, el aspecto técnico de la música puede ayudar a desarrollar las habilidades cognitivas en general.  El aprendizaje de un instrumento musical requiere temporalmente  habilidades complejas cognitivas y motoras y puesto que la música implica la integración de procesos secuenciales temporales de información sensorial y motora, procesos cognitivos tales como la velocidad de proceso de la información se pueden mejorar con la formación musical.  En el estudio se evalúa también la hipótesis de que los músicos demostrarán una ejecución significativemente mejorada de velocidad de proceso de la información frente a los no-músicos.

La velocidad de proceso de la información es uno de los factores más importantes que subyacen al desarrollo cognitivo.  La velocidad de proceso de la información se define como la habilidad de recibir y reaccionar a la información dentro de un marco  temporal.  La teoría de la velocidad de información es directamente aplicable a los músicos.  La formación musical se basa en un conocimiento previo durante cada lección. A los estudiantes se les ofrecen estrategias en las clases de música  para superar los retrasos en el proceso. Se refuerzan nuevas habilidades de oído y motoras. Más aún, el proceso de nueva información en el dominio musical depende de conocimientos previos y experiencia en la tarea.

La formación musical puede tener la capacidad de transferirse a otras áreas cognitivas y de aprendizaje. Hay una posible relación entre las estrategias cognitivas empleadas en el aprendizaje de un instrumento musical y la coordinación  bimanual que incluye memoria de procedimiento o memoria a largo plazo para tareas motoras. Las horas de práctica refuerzan la memoria a largo plazo. La investigación sugiere que   mejora  la ejecución, en niños y jóvenes adultos,  en algunas habilidades cognitivas tales como la memoria verbal ; memoria de trabajo, habilidades sensoriomotoras y habilidades de lectura.

Las implicaciones de estos conocimientos son variadas : En primer lugar,  los educadores musicales deberían ofrecer oportunidades a los estudiantes para desarrollar la competencia de ejecución a primera vista y asegurar la exactitud rítimica en ejercicios de ejecución a primera vista. El desarrollo de la flexibilidad cognitiva puede preparar mejor a los músicos a desarrollar la flexibilidad cognitiva requerida para procesar información fuera de la clase. Los ejercicios de lectura de canto enfatizarían las pautas de diferencias rítmicas. Es también importante incluir ejercicios de improvisación para empujar a los estudiantes a cambiar  y procesar información de maneras novedosas. Es también importante incluir ejercicios de improvisación que requieran de los estudiantes el desarrollo de frases musicales sobre una serie dada de tiempos o el uso de ideas rítmicas específicas de modo novedoso para promover la flexibilidad cognitiva.

Se podrían utlizar ejercicios cognitivos y musicales específicos junto con la  formación musical tradicional para superar dificultades pedagógicas o para producir una ejecución superior.

Potenciadores de la cognición

Algunos futuristas utilizan el símbolo H+ para representar una versión mejorada de la Humanidad. En esa versión plus del género humano estaría desplegada una amalgama de técnicas punteras : células pluripotentes, robótica, drogas potenciadoras de la cognición y recursos similares, cuya pretensión sería la superación de limitaciones físicas y mentales de carácter fundamental.

La idea de potenciar las funciones mentales mediante la ingestión de una píldora que mejore la atención, la memoria y la capacidad de planificación (vale decir, los fundamentos mismos de la cognición) no es ya una mera fantasía de futuristas. Los años noventa del siglo pasado, que el presidente George H. Bush proclamó ser la “década del cerebro”, han tenido segunda parte en lo que podríamos llamar “la década del cerebro mejorado”.

La obsesión de los potenciadores de la cognición se ha evidenciado en artículos de prensa que jalean la arribada de fármacos calificados como “drogas inteligentes”, neuropotenciadores, nootrópicos e incluso “viagra cerebral”.  Una era de refuerzo mental ha llegado ya. Los universitarios no dudan en tomar prestadas píldoras de Ritalin recetadas a algún amigo para estudiar toda la noche. Engullen modafinilo (una nueva generación de reconstituyentes) programadores informáticos impelidos a presentar sus trabajos en una fecha fija o ejecutivos que intentan maximizar su lucidez.  Los entusiastas juran que esos fármacos no se limitan a inducir la vigilia, como un café cargado, sino que proporcionan además lucidez mental y la agudeza de un bisturí láser para absorber los matices de la química orgánica o explicar los aspectos esotéricos de las obligaciones de la deuda subordinada.

Es posible que una era de potenciación mental esté siendo promovida por científicos y laboratorios farmacéuticos ansiosos por traducir las investigaciones sobre las bases moleculares de la cognición en fármacos diseñados para mejorar el rendimiento mental, sobre todo en quienes padecen demencias. Ahora bien, es casi inevitable, por no decir inexorable, que un fármaco que demostrase su eficacia en los enfermos de Parkinson o de Alzheimer se lería recetado a una población más amplia, que también sufre limitaciones, aunque no tan graves, al envejecer. Y los debates, ampliamente difundidos, sobre la ética de la potenciación han reforazado la idea de que algún día todos nosotros podremos disponer de píldoras que mejoren la cognición.

Se ha planteado en artículos científicos y en los medios de comunicación si los potenciadores de la cognición no les concederían a algunos estudiantes ventajas injustas en exámenes de admisión o si los patronos no se pasarían de la raya si exigieran a su personal la ingestión de estos compuestos para llevar al límite la producción de la compañía.

Pero aunque se hayan publicado artículos que hablan de “jefes camello”, existen dudas sobre los compuestos reforzadores de la potencia mental. Los fármacos actuales, desarrollados para afrontar problemas de desatención o de somnolencia excesiva, ¿realmente le permiten a un estudiante salir más airoso de un examen o a un ejecutivo superar brillantemente el acerado interrogatorio de un consejo de administración? ¿La seguridad de esas drogas que manipulan funciones cerebrales básicas llegará a ser suficiente para que puedan exhibirse en las farmacias, al lado de los analgésicos y antiácidos de venta sin receta? Todas esas preguntas están suscitando acalorados debates y deliberaciones entre neurocientíficos, médicos y expertos en ética.

Fuente : Potenciadores de la cognición / Gary Stix. Investigación y Ciencia, diciembre 2009, nº 399

El valor cognoscitivo de la música

Con este título James O. Young nos introduce en un campo muy discutido en el área musical, como es la capacidad de la música no sólo para transmitir placer a través del sonido, sino para transmitir conocimiento.  Young se posiciona aquí, como hemos dicho, en un lugar muy discutido ; no obstante, lleva a cabo en su trabajo un recorrido por las distintas formas de transmisión del conocimiento, que le permite llegar a concluir afirmativamente en cuanto al valor cognoscitivo de la música.

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El autor nos hace un recorrido por las artes como la literatura y las artes plásticas, distinguiendo el modo en que éstas, mediante la representación afectiva o la simplificación son capaces de transmitir conocimiento, de manera diferente a las ciencias, que recurren a la experimentación, la  demostración y a las posteriores afirmaciones. Pues bien, si aceptamos que la representación es una forma en que es posible transmitir conocimiento, la música, se nos dice, representa las emociones (y otros afectos) por medio de la representación del movimiento, y también utiliza las técnicas de la simplificación y de amplificación. La representación musical adoptaría la forma de representación interpretativa.

Por otra parte, “la música va más lejos de representar la emoción de manera indirecta a  través de la representación de movimiento…La música también es capaz de producir un determinado afecto en quienes la escuchan y, con ello, puede mostrar a los oyentes algo de dicho afecto en cuestión”.  Puesto que la música puede suscitar estados de ánimo puede servir como medio de comunicación. Cuando una composición hace sentir determinados afectos en los oyentes les está proporcionando el conocimieno inmediato de un estado de ánimo del compositor. En lugar de una composición escrita de sus sentimientos (un poema, una novela, quizá) el compositor musical nos da una idea mucho más exacta de lo que sentía.  Escuchar distintas piezas musicales puede igualmente mostrar al oyente sutiles diferencias entre afectos.

Por tanto, algunas composiciones musicales contienen elementos de representación tanto interpretativa como afectiva. Las composiciones musicales ofrecen al receptor demostraciones anímicas de la experiencia y de los estados de ánimo de los seres humanos. Parte de ese valor de cualquier composición capaz de demostrar algo a quienes la escuchan será un valor cognoscitivo. “Quienes estén dispuestos a escuchar con imaginación se darán cuenta de que pueden aprender mucho de la música”, concluye Young.

Fuente : . El valor cognoscitivo de la Música /James O. Young. Quodlibet, n. 23, pp. 62-86