Estudiar en la universidad, la última barrera educativa para los alumnos con discapacidad

 


Daniel Sánchez Caballero

Solo un 6% de las personas con discapacidad tiene una titulación universitaria en España, lejos del 40% que tiene como objetivo la Unión Europea para 2020

El escollo está en la Secundaria y el Bachillerato, dicen los expertos, de donde no pasa el 50% de estos estudiantes

La ausencia de adaptaciones curriculares para acceder a los materiales y la falta de apoyo educativo se presentan como los principales déficits

La universidad es el gran reto educativo para las personas con discapacidad. En los campus españoles hay 17.000 estudiantes que pertenecen a este colectivo (el 1,7% del millón largo que hay en total), y menos del 6% de las personas con una discapacidad tiene un título, según el III Estudio sobre el grado de inclusión del sistema universitario español respecto de la realidad de la discapacidad, de la Fundación Universia y el Cermi. El dato está lejos aún del 40% que se propone la estrategia europea para 2020. El problema, dicen los expertos, ni siquiera está ahí: la barrera está un poco más abajo, en la Secundaria y el Bachillerato.

“Se va avanzando progresivamente”, explica Isabel Martínez, comisionada de Universidades y Juventud de la Fundación ONCE, consciente sin embargo de que la estadística es pobre. “Pero hay una situación de embudo por los obstáculos que se encuentran por el camino, sobre todo en Bachillerato”, explica. Los datos confirman su teoría. La mitad de los estudiantes con discapacidad no logra ir más allá de este nivel educativo. El 50% nunca intentará siquiera pisar un campus. Con esos mimbres, difícil dar el siguiente paso y subir la tasa de graduados.

Uno de los principales problemas que se encuentran estos estudiantes se llama adaptaciones curriculares. La falta de ellas, en concreto, según explica Martínez. Los alumnos con alguna discapacidad en ocasiones necesitan que los materiales que se presentan en clase, o los exámenes, se adapten para que puedan acceder a la información en igualdad de condiciones que sus compañeros. Sin rebajar contenidos, se trata de facilitar el acceso. Para un ciego, que no se le presenten por escrito. Para un sordo, solventar su incapacidad de escuchar al profesor. Para un TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) o alguien con dislexia, que se le conceda más tiempo, por ejemplo.

Sin embargo, no siempre se hace, lamenta Martínez. Aunque se podría pensar que esto ocurre más en la Universidad, un nivel educativo no obligatorio, donde no hay que preocuparse porque todos lleguen, es sobre todo en Secundaria donde se forma el escollo. “Es mucho peor esta etapa que la Universidad. Primero por los recortes en profesores de apoyo, pero también por una falta de concienciación y responsabilidad del profesorado, que es impresentable”, explica. “Gran parte de la culpa de que los chicos no accedan a la universidad viene de aquí”, asegura.

Algo que, en teoría, demostrarían los datos respecto al desempeño de las personas ciegas en Secundaria. Estos chicos tienen una tasa de abandono escolar temprano del 8%, muy por debajo de otras personas con discapacidad y la mitad que el alumnado en general, que ronda el 16% actualmente. ¿Por qué? Según Martínez, solo tiene que ver con el apoyo que estos alumnos reciben de la Fundación ONCE. “Ahí se demuestra que, cuando se dan los recursos de apoyo necesarios los chicos llegan”, explica.

Lo corroboran cuatro estudiantes universitarios con TDAH que participaron en un estudio elaborado por la Universidad de Sevilla. En un colectivo con hasta un 95% de posibilidades de abandonar los estudios universitarios, estos alumnos, casos de éxito, consideraron que lo que les había resultado de mayor utilidad durante su tránsito por el campus fue “la implicación del profesorado”, que conocieran su situación y les ofrecieran las adaptaciones curriculares (no significativas, lo que quiere decir que no se modifican los contenidos, las competencias o los objetivos) que piden los expertos.

Varón y con discapacidad física

Como estos cuatro estudiantes, el perfil del alumno universitario con discapacidad responde a un varón (el 54,4%) con una discapacidad física (46%) que estudia Ciencias Jurídicas y Sociales. La discapacidad menos presente en la Universidad es la sordera. Quizá, como le ocurrió a Juanma, por la (ocasional) falta de apoyos que este tipo de estudiante necesita sí o sí para poder seguir las clases.

La normativa española ampara el enfoque inclusivo educativo que promulga la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, a la que España está adherida. El problema, como sucede en general con los asuntos relacionados con la discapacidad, es que no se cumple. En cosas tan básicas como garantizar el acceso, tanto físico como virtual, a todas sus instalaciones, que no siempre ocurre. Que se lo pregunten a Raquel, en silla de ruedas y que ha estado tres años llegando a su clase en el tercer piso de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense porque algún alma caritativa la subía a pulso.

Por ley, este mes de diciembre acaba el plazo por el que tendría que estar garantizado este acceso total para personas con discapacidad, sea a un edificio o a una página web. Sin embargo, este objetivo está lejos de cumplirse.

Con lo que sí cuentan las universidades es con una oficina de atención al estudiante con discapacidad, donde pueden acudir a solicitar las adaptaciones y solventar cualquier problema que les surja. Y cada vez más centros realizan convenios específicos con asociaciones pro inclusión para facilitar el acceso, según explican desde Plena Inclusión, que citan los casos de las universidades de Valencia, Burgos, Comillas o Extremadura.

La última en sumarse ha sido la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), que acaba de firmar un convenio con la Fundación ONCE para rebajar sus matrículas. Como universidad a distancia que es, con todas las ventajas que eso conlleva a la hora de facilitar el acceso, la UOC es el segundo centro con más estudiantes con discapacidad de España junto a la Universidad de Valencia y por detrás de la UNED.

 

Fuente: http://www.eldiario.es/sociedad/Universidad-quimera-estudiantes-discapacidad_0_710079287.html

 

 

 

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La escolarización de los niños con discapacidades visuales

     En España existen más de 7.400 alumnos y alumnas con ceguera u otro tipo de discapacidad visual grave. Más del 98 por ciento de los mismos quedarán escolarizados en centros de enseñanza ordinarios. Esto es así porque la inserción de estos niños en un ámbito común con niños y niñas de escolarización ordinaria se considera la mejor manera de integrar a estos escolares con deficiencias sensoriales con el resto de la sociedad. La organización de esta integración se lleva a cabo con la colaboración de la ONCE con los respectivos organismos oficiales encargados de la educación. Son 7.295 alumnos los que están  recibiendo una atención en educación integrada en centros ordinarios, mientras 108 son atendidos directamente por la ONCE.

    Según el nivel de estudios, 1.581 escolares son de Educación Infantil ; 1.394 de Educación Primaria ; 889 , ESO ; 244 en Bachillerato ; 229 en FP ; 692 han accedido a la Universidad y otros 2.374 se reparten en otros tipos de enseñanza. Naturalmente, todos ellos utilizan material educativo en braille.

  Por su parte, la ONCE mantiene 33 equipos específicos de atención al alumnado, repartidos en los distintos centros que esta organización tiene repartidos por el estado. Se ubican en Sevilla, Barcelona, Madrid, Pontevedra y Alicante. Funcionan, como se apuntaba anteriormente, en conjunción con los organismos educativos dependientes de las distintas administraciones.

    Cada alumno/a recibe un plan individualizado de atención, según sus necesidades y se le adjudica un maestro itinerante, encargado de asesorar al centro en que el alumno se integra y también a su familia. Además, se encarga de atender directamente al alumno : estimulación visual, autonomía personal y movilidad, enseñanza de braille o similar, tecnología adaptada, adaptación de recursos educativos, etc.

    El Gobierno ha dado impulso al proyecto “Escuela 2.0” , lo que supone un reto para estos alumnos y para las organizaciones educativas que los acogen, ya que todo al material (informático o no) y los contenidos que se manejen en el aula  han de resultar completamente accesibles. Según la ONCE, esta accesibilidad es prioritaria, ya que de ella depende que los alumnos con deficiencias visuales puedan integrarse plenamente en la comunidad educativa a que pertenezcan y, en definitiva, en la sociedad en que se encuentran insertos.

 

 

Jornada “Universidades y Discapacidad”

discapacidad La oficina del Defensor del Pueblo Andaluz organizó una jornada para difundir los resultados y conclusiones del Informe Especial “Universidades y Discapacidad”, elaborado por la Institución. en el mismo se analiza la situación actual del alumnado con discapacidad en los estudios impartidos en las universidades andaluzas y se proponen medidas para mejorar su situación eliminando o paliando los obstáculos y barreras actualmente existentes.

Todas las Defensorías Universitarias de Andalucía colaboraron desinteresadamente con la Oficina del Defensor en el informe. Asimismo se contó con la participación de asociaciones de defensa de los derechos de las personas con discapacidad, aportando sus informaciones y valoraciones, así como de estudiantes con discapacidad, que relataron su experiencias en el mundo universitario. También contribuyeron las distintas Consejerías de la Junta de Andalucía.

En el acto inaugural de la jornada intervinieron el Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo ; la consejera para la Igualdad y Bienestar Social, Micaela Navarro ; el director general de Universidades, Antonio Sánchez ; el Defensor Universitario, Eduardo Gamero y la presidenta de CERMI-Andalucía, Mª Ángeles Cózar.

Entre otros temas, se abordaron la accesibilidad, las nuevas tecnologías e infoaccesibilidad y la adaptación de los estudios universitarios. Asimismo, en una mesa redonda se trataron los “Servicios de atenación al alumnado con discapacidad”, en la que intervino el secretario general de CAN-.COCEMFE Andalucía, Gonzalo Rivas junto al Defensor Universitario de Huelva, Luis A. Malváez ; Juan Vázquez, del Servicio de Atención a los miembros de la comunidad universitaria con discapacidad de la Universidad Pablo de Olavide y Gregorio Manzanares, un estudiante de la Universidad de Granada que relató su experiencia.

El objetivo de esta Jornada fue dar a conocer los resultados y concluisiones de dicho informe especial, en el que se pone de manifiesto, por un lado, que deben reconocerse todas las iniciativas emprendidas por las universidades andaluzas y que han posibilitado que un creciente número de personas con discapacidad se incorporen el mundo universitario y superen con éxito sus estudios, pero, por otro, que dichas iniciativas se revelan claramente insuficientes para conseguir una garantía plena y efectiva de los derechos que las normas vigentes  reconocen a estas personas en el ámbito universitario.

Fuente : Discasur, nº 113, junio 2009

Véanse además  nuestras entradas  Las nuevas tecnologías y la integración de discapacitados y Atención a universitarios con discapacidad

Atención a universitarios con discapacidad

La Universidad española comienza a demostrar sensibilidad respecto a los problemas que las personas que sufren alguna discapacidad encuentran a la hora de culminar sus estudios. En los últimos años los distintos servicios de las Universidades españolas han ido planteando acciones encaminadas a hacer un poco menos difícil la tarea de estudiar una carrera universitaria a estas personas.

Universia recoge en una de sus páginas todos los servicios que existen en España en este sentido con los enlaces correspondientes.

Podemos citar como ejemplo reciente a la UNED, que presentó el pasado mes de julio el Centro de Atención a Estudiantes con Discapacidad, que, al igual que todo este tipo de servicios y/o programas, pretende fomentar la igualdad de oportunidades en la educación superior de las personas con discapacidad, mejorando así sus posibilidades de integración laboral. Este centro se denomina UNIDIS y presta a los estudiantes que así lo requieran una atención especializada que les permite progresar en su desarrollo cultural, académico y profesional, proporcionándoles los métodos y medios necesarios de información, turoría y apoyo para facilitar su inserción en el ámbito laboral.

Por su parte, la Universidad de Sevilla, a través de su Servicio SACU (Servicio de Asistencia a la Comuniad Universitaria) cuenta con el PROGRAMA DE ATENCIÓN A PERSONAS CON NECESIDADES ESPECIALES que incluye un programa de eliminación de barreras arquitectónicas y campañas de sensibilización a la comunidad universitaria, Asesoría Psicológica y Social, programas de ayuda y una Unidad de Apoyo al Empleo para Universitarios con Dificultades de Inserción Laboral. Para mayores de datos sobre la situación de este tema en nuestra Universidad puede ser de utilidad la consulta o lectura del Informe especial de Discapacidad, elaborado por el Defensor Universitario,, que recoge datos estadísticos y personales relativos a las personas discapacitadas en la Universidad y las características que tienen los diversos Centros de la misma, con vista a su mejora de cara a dichas personas. Este informe se completa con el documento Medidas generales a adoptar para las personas con discapacidad, que recoge las medidas que se deben adoptar en orden a facilitar las condiciones diarias a las que se enfrentan las personas con discapacidad en la US