Saber hacer preguntas científicas

Las preguntas son la clave para la generación del conocimiento científico (tanto en la ciencia como en la escuela). Aprender a plantear preguntas (que además sean investigables desde el punto de vista científico) es uno de los objetivos de la clase de ciencias. Tanto es así que está recogido en el programa de evaluación OCDE-PISA, que la considera una de las tres capacidades científicas. Es importante, pues, enseñar a plantear preguntas investigables. La razón  es que en el origen de la cultura humana se gesta esa capacidad y, siguiendo el hilo de la historia de la ciencia,  nos encontramos con que su progreso está relacionado directamente con la aparición de nuevas preguntas y, posteriormente, nuevas explicaciones. Podemos considerar, pues, que una pregunta bien formulada es más de medio aprendizaje.

Se considera que para ser capaz de plantear y responder a las preguntas científicas los estudiantes deben poseer un conocimiento sobre la ciencia. Formular una pregunta investigable requiere aplicar conocimientos sobre cómo se genera la ciencia. Pero al mismo tiempo se necesitan conocimientos teóricos para que la pregunta tenga sentido.

Precisamente cuando se habla de motivar a los alumnos al estudio de la ciencia, esta motivación consiste fundamentalmente en desear saber, preguntarse y buscar las respuestas. Los pequeños plantean muchas preguntas y, poco a poco, dejan de hacerlo. Cabría preguntarse si no es la enseñanza, tal y como está planteada, la “culpable”. La respuesta afirmativa obligaría a un cambio de perspectiva de la clase de ciencias.

El pensamiento en la enseñanza y su cambio


Cambiar nuestro pensamiento puede significar muchas cosas, según quién aborde el concepto. Aquí lo usamos como el proceso [de cambio] que debe experimentar el niño para pensar por sí mismo, por ejemplo en el campo científico, y los cambios que debe experimentar la mente del profesor para ir adecuándose a las necesidades  de la enseñanza y  a los cambios de los niños.

En clase es importante no darles todo el conocimiento que queremos transmitirles ya masticado : deben usar su propio aparato “digestivo” de las ideas : su cerebro. Para conseguir esto, hay que usar preguntas que requieran pensar en profundidad  ; en cambio, si les hacemos preguntas “facilitas” no estamos animándolos a pensar por sí mismos. Lo adecuado será darles tiempo para pensar y después trabajar esas preguntas en la clase.

Pero para eso tenemos que cambiar el pensamiento del niño. Para ello es también importante que el profesor tenga una mente flexible, predispuesta a experimentar los cambios necesarios en su vida profesional y en su enfoque de la enseñanza, una mente capaz de evolucionar. Para entender este proceso podemos acogernos al modelo en tres partes  del psicólogo Kurt Lewin : Descongelar : prepararse para cambiar y reconocer que es necesario hacerlo ; Cambiar : centrarse en el proceso de cambio, la transición conforme nos orientamos hacia nuestro objetivo ; Congelar (o volver a congelar) : Fase final del proceso donde nos asentamos. Y así sucesivamente, porque estamos siempre en proceso de cambio y asentamiento.

En el caso de los niños,como decíamos, se trata de darle tiempo para pensar, oportunidades para desafiar sus concepciones erróneas y para hablar unos con otros conforme van explorando e investigando. Son los profesores  quienes tienen que darles esa oportunidad. Un ejemplo sería el siguiente : celebrar un día “sin lápices” y comprobar hasta qué punto los niños pueden ser creativos. Comprobaremos cómo cambia el pensamiento del profesor y el del alumno en torno al proceso de recoger la información.

Basado en : “Change your thinking”. Editorial de : Primary Science, n.120, nov/dec 2011

La narrativa en la clase de ciencias

clasedecienciasLa revista International Journal of  Science Education publica en su vol. 31., no. 12, aug. 2009  un artículo cuyos autores son Lucy Avraamidou and Jonathan Osborne, titulado The Role of Narrative in Communicating Science.

El mencionado artículo presenta un caso de uso de la narrativa (es decir, texto escrito de ficción) en la enseñanza de las ciencias como una manera de darle un significado a la ciencia y hacerla relevante y accesible al público.  Basado en la asunción literaria respecto al valor de la narrativa a la hora de apoyar la enseñanza  y la necesidad de explorar nuevos modos de comunicar la ciencia, el artículo mencionado explora el potencial de la narrativa en la enseñanza de las ciencias. Más específicamente, se explora la pregunta ¿Qué es la narrativa y por qué podría ser de valor en la enseñanza de las ciencias?

Para responder a esta pregunta se propone una visión de la narrativa y sus componentes necesarios, lo que permite que la narrativa tenga un papel en la enseñanza de las ciencias, y es, de hecho, la principal contribución del artículo. También se ofrecen una serie de ejemplos de texto narrativo.