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Manuel Ojea: “El aprendizaje escolar de niños con TEA debe ser más autónomo”

OURENSE. 17.10.2017 PORQUE SAN LAZARO, ESCRITOR MANUEL OJEA. FOTO: MIGUEL ANGEL

El Catedrático de Orientación Educativa presenta su nuevo libro con contenidos prácticos para los docentes sobre las “claves” del aprendizaje de los niños con espectro autista

ELISABET FERNÁNDEZ

El doctor en Psicología y Catedrático de Orientación Educativa Manuel Ojea presenta hoy su libro “Programa Relatea: desarrollo de categorías conceptuales en estudiantes con TEA”. La publicación ofrece contenidos prácticos para los docentes, ya que establece  “claves” de aprendizaje para que los niños con espectro autista avancen hacia un conocimiento más autonomo. La cita será en el Edificio de Facultades del Campus a las 19,30 horas, donde además del autor, participarán la jefa territorial de la Consellería de Educación, María Luz Fernández Quintas; el coordinador de la titulación de Educación Social en Ourense, Antonio González Fernández; y la educadora social de la asociación Trascos, Lucía Soto Escariz.

¿Cómo ayudan las categorías conceptuales a fijar conceptos a estudiantes con el Trastorno de Espectro Autista (TEA)?

Los niños con espectro autista tienen tendencia a percibir la información y codificarla una a una. El libro facilita un programa centrado en atravesar fases para pasar de un concepto a otro. Todo se hace con una clave, una señal visual a partir de la que asocian los conceptos. Por ejemplo: “Perro-animal vertebrado”. El aprendizaje es demasiado mecánico, por eso a recuperación de esta información mediante esas claves es mucho más fácil.

El programa se experimentó en Trascos. ¿Le sorprendieron los resultados?

Se hicieron tres grupos con este y otros programas. Los resultados dieron que los grupos de niños mejoraron, pero fueron sensiblemente mejores los datos del grupo que empleó este programa de categorías conceptuales, así que estamos contentos.

¿Está orientado a una edad determinada de estudiante?

Es un programa para aplicar niños a partir de nueve años, cuando el pensamiento formal es muy necesario, sobre todo a nivel escolar. Cuando tienes que hacer un esquema conceptual, para un niño con TEA sería ideal este formato.

Lo aplicó a las asignaturas de Ciencias de la Naturaleza, Biología y Geología. ¿Por qué esta selección?

Porque era más fácil explicarlo con contenidos más sensitivos, pero pueden servir para matemáticas o lengua. A medida que vayan haciendo más asociaciones, los niños son más autónomos. Conseguimos que los niños con TEA no sean estudiantes mecánicos, meros reproductores de información. Hay que insistir en estos programas para continuar, pero siempre deben ir acompañado de su agenda y estructura temporal. Así se consigue que los niños no sean estudiantes mecánicos.

¿Cree que los docentes están al día en estos proyectos?

No se puede generalizar, pero el programa hace incidencia en una conclusión social de su aplicación: para que sea efectivo debe haber una coordinación intensa en el ámbito individual del niño, como en el educativo.

Fuente: http://www.laregion.es/articulo/ourense/manuel-ojea-aprendizaje-escolar-ninos-tea-debe-ser-mas-autonomo/20180524100405795489.html

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Actualidad pedagógica de Marx

Doscientos años después de su nacimiento, llama la atención que algunas de las propuestas pedagógicas de Karl Marx cobran inusitada actualidad. Marx, no realizó ningún libro o artículo sobre teoría de la educación. No obstante, aunque de manera fragmentada, a lo largo de su extensa obra dejó una serie coherente de ideas sobre qué educación sería la idónea para transformar la sociedad y que el hombre fuese más libre. Lo primero que llama la atención es cómo corta de raíz que la educación implique adoctrinamiento. La enseñanza debe ser universal, gratuita y laica: no puede estar bajo el control de ninguna iglesia o empresa privada, ni la religión puede ser una materia del currículum.  Hasta ahí, era previsible y ya lo habían propuesto los socialistas utópicos. Lo sorprendente en Marx es que defiende la educación estatal, pero fuera del control y la injerencia del gobierno, pues la tarea de este debe ser exclusivamente velar por el cumplimiento de las normas legales mediante inspectores y proveer de los recursos necesarios a las escuelas públicas. Nunca el Estado puede inmiscuirse como educador del pueblo -como ocurrió en los países de ‘socialismo real’ totalitario-: son los profesores quienes deben tener plena libertad de cátedra.

Pero Marx va más allá: el currículum oficial, tanto para estudios primarios como secundarios, solo puede estar conformado por disciplinas que no sean susceptibles de ser manipuladas o admitan conclusiones diversas si se es conservador o se es librepensador. Es decir, materias como las ciencias exactas y las naturales, el aprendizaje de lenguas y las normas gramaticales. Añádase a ellas la educación física y la estética adecuada al desarrollo cognitivo del alumnado. Así de tajante se muestra contra la posibilidad de adoctrinamiento venga de donde venga. Naturalmente esto es discutible, pues asignaturas como la historia, la ética y la filosofía creo que, enseñadas con rigor y exponiendo visiones contrastadas, son imprescindibles para una buena formación (Marx deja estos conocimientos para la educación universitaria).

Uno de los puntos más llamativos de las propuestas pedagógicas de Marx es que vio con lucidez que la riqueza de cada individuo iba a depender de su desarrollo multilateral. No es el número de máquinas lo que va a determinar una sociedad más justa e igualitaria, sino el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos. La emancipación del trabajo no se limita a la supresión de toda explotación, sino que implica la posibilidad de un trabajo multilateral, en todas las direcciones creativo, gracias a una preparación que capacite a los trabajadores al aprendizaje de diversas materias y a su continuo autoaprendizaje. Y todo ello posibilitado por una producción automatizada que eleve el papel del trabajo humano a una actividad plenamente dominadora del proceso de producción y expresión de la total realización de cada trabajador. Marx no menciona la abnegación o el sacrificio como característica del hombre nuevo, sino la riqueza de una actividad múltiple, plenamente cualificada y de mero control de la producción con la indispensable ampliación del tiempo libre para su formación. La caricatura que hizo la URSS con el estajanovismo propugnando que el aumento del trabajo posibilita la encarnación del ideal antropológico de Marx, no fluye de sus textos. Es el hombre y su dignidad, con el acortamiento de la jornada laboral la primera preocupación de ‘El capital’ al mencionar la sociedad futura (donde también, como señala en ‘La ideología alemana’, la abolición de la separación entre ciudad y campo. Únicamente una universal cualificación científica y técnica de los productores, y un proceso de producción automatizado, puede convertir el trabajo en no alienante y en la primera necesidad vital. La educación, pues, liberará al hombre de ese carácter unilateral que la división del trabajo impone a cada individuo. Como quiera que las máquinas realizarán los trabajos pesados y repetitivos la educación debe, como promueven los actuales pedagogos –contra las invectivas desfasadas de los antipedagogos- propiciar los saberes de enseñar a enseñar, de aprender a aprender y de aprender a razonar y a ser creativo y tener espíritu creativo y responsabilidad. Las investigaciones de psicopedagógicas de Piaget, Vytgoski, Novak, Gardner, Prensky, Dweck o Goleman (sin caer en un pedagogismo integrativo neoliberal), y otros modelos desde la psicología educativa, son herramientas a tener en cuenta para optimizar la instrucción que auguraba Marx. Es decir, la Pedagogía no dirige la educación y la instrucción, pero sí que en el mundo actual y con lo que esta disciplina ha avanzado, puede ser consejera como una ‘ciencia general del aprendizaje’, dejando las didácticas específicas a los expertos de cada campo de estudio. Por otra parte, la importancia que dio Karl Marx al trabajo social aplicado –más allá de una escuela libresca y magisterial- se imbrica en posteriores desarrollos de los pedagogos de la Escuela Nueva, en especial la concepción de Dewey de la ‘escuela laboratorio’ como espacio de experiencia social, de vida y de trabajo.

Hoy que tanto se insiste en que no sabemos cuáles serán los empleos del futuro, dada la creciente e imparable robotización, se actualiza lo que Marx vislumbró como una “formación polivalente” –que no es lo mismo que la pluriprofesionalidad a plazos y en precario que ensalza el neoliberalismo- donde el hombre pueda dominar el trabajo y no sea dominado por él. Se hace necesario un nuevo paradigma pedagógico que no desprecie lo aprovechable tanto de la Escuela tradicional como de la Escuela Nueva y optimice el proceso de enseñanza-aprendizaje con las aportaciones de las neurociencias y las múltiples técnicas de trabajo cooperativo que la disciplina de la pedagogía ofrece para conseguir esa capacitación ‘técnico-multilateral’. Se necesita también reflexionar sobre el currículum y qué contenidos y para qué son hoy los idóneos como los pedagogos Gimeno Sacristán o Marina vienen exponiendo. Y aunque no los cite Marx, siempre serán necesarios los conocimientos de la ética y la filosofía como gran creación de la inteligencia.

La preocupación de Marx por la educación parte de la constatación de que la burguesía sustrae a los niños de la escuela encadenándolos al trabajo de las fábricas doce horas extenuantes y “cuando llegan a casa se echan al suelo de piedra y se duermen inmediatamente”. Esta pauperización moral y degeneración intelectual con que trató el capitalismo naciente a los niños es menospreciada y ocultada por los neoliberales –al igual que el trabajo esclavizado de los negros-, llámense Jiménez Losantos, Gabriel Albiac o Escohotado (quienes antes de atacar a ‘los enemigos del comercio’ podrían enumerar las bases del crecimiento económico de los amigos del comercio). Marx pensaba con Kant, su egregio precedente de la filosofía de la educación, que es esta la que hace pasar al hombre de la animalidad a la humanidad.

Cabe apuntar que fueron posteriores marxistas  los que profundizaron este tema desde muchas perspectivas. Quizás lo más curioso es que las plasmaciones que hicieron de su lectura de Marx difieren bastante con respecto al tema de la disciplina: desde las teorías y prácticas que promulgó Makarenko, de cultivar la autogestión y la autoridad del profesor –en las antípodas del individualismo y del naturalismo roussonianos-; a la creencia de la bondad de la naturaleza infantil y la desaparición de la escuela de Blonskij, a los ideales de educación y libertad sexual de los adolescentes que aunando marxismo y psicoanálisis promovieron Reich y Vera Schmidt. Fue Gramsci en ‘La alternativa pedagógica’ quien con más lucidez escribió contra el liberalismo, el autoritarismo y el espontaneísmo rousseuniano como espejismos de una concepción reaccionaria y metafísica de la naturaleza humana y la educación. En la estela de Marx apuesta por una educación polivalente y ‘nacional-popular’: “El hombre moderno debería ser una síntesis de los que vienen, hipostasiados como rasgos nacionales… y volviendo a crear el hombre italiano del Renacimiento, el tipo moderno u hombre colectivo, si bien manteniendo su fuerte personalidad y originalidad individual”.

*Carles Marco. Pedagogo y Psicólogo

  Fuente: https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Actualidad-pedagogica-Marx_6_770332978.html

Resiliencia infantil: qué es y por qué es tan importante

Foto: Pixabay

La resiliencia infantil es la capacidad que se desarrolla durante la infancia de adaptarse y salir fortalecido de la adversidad

Se trata de un aprendizaje que comienza en la infancia y se desarrolla luego durante toda la vida

La resiliencia primaria es la que proporcionan los primeros cuidadores, en general los padres, a través del apego con el niño, mientras que la secundaria se da más tarde a través de otras personas y las propias experiencias.

Cristian Vázquez

La resiliencia es “la capacidad de los seres humanos de no solo mostrar un buen funcionamiento tras un trauma o una adversidad, sino incluso transformarse y desarrollar cualidades insospechadas. La definición pertenece al psicoterapeuta infantil José Luis Gonzalo Marrodán, director de las ‘Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil’, acontecimiento que vivió su tercera edición en San Sebastián los pasados 6 y 7 de octubre.

No es ocioso destacar a quién corresponde la definición, dado que, desde que la psicología comenzó a utilizar este concepto, la forma de entenderlo ha variado en torno a ciertos matices de mayor o menor importancia. De todos modos, para expresarlo en términos simples, una clave para entender la resiliencia es la adaptación: la habilidad de poder adaptarse de forma positiva a situaciones adversas.

De hecho, la psicología tomó el concepto de la física, en cuyo ámbito la resiliencia es la capacidad de un material, un mecanismo o un sistema que le permite, una vez que ha cesado una perturbación a la que ha estado sometido, volver a su estado anterior. Los terapeutas, sin embargo, lo llevaron más allá: las personas resilientes no vuelven a su estado anterior, sino que salen fortalecidas de la dificultad, se desarrollan y siguen proyectándose en el futuro.

 

Desarrollar elementos positivos a partir de la adversidad

Cuando se habla de resiliencia infantil, se trata de la capacidad de los niños de sobreponerse a situaciones traumáticas, como malos tratos, durante sus primeros años de vida, y desarrollar elementos positivos a partir de esas experiencias. Durante mucho tiempo se creyó que la resiliencia era el fruto de la “constitución especial de algunas personas”.

Foto: gonzalesearnest
Foto: gonzalesearnest

Sin embargo, diferentes estudios demostraron que no es así: tal capacidad es “el resultado de las interacciones entre el individuo y sus semejantes, sus condiciones de vida y, por último, su ambiente vital”. Así lo apunta, en el libro  Los buenos tratos a la infancia ‘ (Gedisa, 2005), uno de sus autores, el terapeuta familiar Jorge Barudy, quien se ha especializado en el estudio de la resiliencia.

Para Barudy -de origen chileno, víctima de la tortura durante el régimen de Pinochet y afincado desde hace muchos años en Barcelona- existen dos tipos de resiliencia. La resiliencia primaria la otorgan los primeros cuidadores, son el fundamento seguro para el crecimiento y el desarrollo del niño. Es por eso que la resiliencia infantil está tan vinculada con la crianza con apego, el modelo desarrollado a partir de las teorías del psicólogo John Bowlby durante la segunda mitad del siglo XX.

La resiliencia secundaria, por su parte, es la que se puede desarrollar luego, ya que, como explica Gonzalo Marrodán, el hecho de que niño carezca de buenos tratos durante sus primeros años no lo condena a “la patología o la inadaptación”. Tanto otras personas (una familia acogedora, amigos, profesores, pareja) como diversas experiencias (deporte, teatro, cine, etc.) “pueden constituirse en importantes puntos de apoyo sobre los que crecer y superar el dolor de los traumas tempranos, como el abandono o el maltrato”, apunta el experto.

 

Una base para aguantar los ‘terremotos de la vida’

En el libro citado, Barudy y la otra coautora, Maryorie Dantagnan, describen los resultados de un estudio publicado en 1980 que, de algún modo, sentó las bases del trabajo sobre la resiliencia, que por entonces comenzaba a germinar. La investigación, realizada por expertos del Centro Internacional de L’Enfance, en París, de acuerdo con el cual “en condiciones socioeconómicas equivalentes y a menudo precarias”, los hijos de algunas familias tuvieron un crecimiento, un desarrollo y resultados escolares significativamente superiores a los de otras familias en condiciones similares.

Foto: Max Pixel
Foto: Max Pixel

La razón de esos resultados superiores radicaba, según los autores del libro, en “las cualidades maternas sobre intercambios afectivos y relacionales con sus hijos, sus capacidades educativas, la organización de la vida familiar y la gestión presupuestaria”. En otras palabras, fue una mejor resiliencia primaria lo que permitió a esos niños lograr un desarrollo superior. Gonzalo Marrodán recurre a una metáfora muy útil para graficar la importancia de la resiliencia: compara a las personas con edificios.

La resiliencia primaria equivale a los cimientos: si son firmes, la base es segura, “lo que nos sujeta cuando sufrimos los terremotos de la vida”, apunta el experto, quien también pertenece a la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente. Si el niño careció de apego y, por lo tanto, esos cimientos no están, “sujetamos el edificio como se hace con las catedrales o casas colgantes, que se sujetan unas a otras: el adulto y el entorno sujetan al niño”. Esa es la resiliencia secundaria.

 

Una capacidad que se construye en el tiempo

Un dato clave que se debe tener en cuenta es que la resiliencia no es una capacidad estática, que se adquiere de una vez y para siempre. Por el contrario, la resiliencia “se construye en el tiempo, es un proceso, un camino que se cuenta como el relato de una vida”, explican los especialistas Victoria Muñoz Garrido y Francisco de Pedro Sotelo en un artículo publicado en la Revista Complutense de Educación. Añaden que la resiliencia “resulta de un proceso dinámico evolutivo, lo cual implica “tener otra mirada sobre la realidad”.

Por ello, su lugar es importante también en el ámbito de los profesionales de la salud. Así lo destacó la Asociación Española de Pediatría, hace unos meses, al anunciar unas jornadas de “fomento de la inteligencia emocional para el personal sanitario”. Dados sus altos niveles de estrés y la exigencia de acoger, consolar y acompañar a personas en situaciones difíciles, el organismo recomendaba que “ se instruya al personal sanitario en habilidades emocionales y estrategias resilientes que les resultarán altamente eficientes en su vida profesional y personal”.

 

Fuente: https://www.eldiario.es/consumoclaro/madres_y_padres/Resiliencia-infantil-importante_0_700630839.html

 

 

Por qué padres y madres de Silicon Valley restringen el uso de móviles a sus hijos

Imagen de National Park Service

JAVIER YANES

 

Soy de la opinión de que la tecnología debe servir para resolvernos necesidades, y no para creárnoslas. Por ejemplo, la razón de ser de los fármacos es curarnos enfermedades. No tendría sentido que su fin fuera satisfacer la necesidad de consumirlos, como ocurre en las adicciones.

Es evidente que las necesidades van cambiando con los tiempos, y que su relación con el desarrollo de la tecnología es de doble sentido. Por ejemplo, el trabajo periodístico de hoy sería imposible sin un uso intensivo de la tecnología. Los dispositivos y las herramientas, internet, el correo electrónico o las redes sociales nos permiten cubrir el mundo entero al instante. Hoy el periodismo no podría volver a ser lo que era hace un siglo, pero si quizá las crecientes necesidades de información y comunicación han contribuido a la creación de las herramientas, también la aparición de estas se ha aprovechado para crear una necesidad de la que hoy ya no se puede prescindir.

Sin embargo, en otros casos la situación parece más simple. Nadie tenía realmente la necesidad de estar en contacto permanente con un amplio grupo de personas distantes durante cada minuto del día, en muchos casos ignorando la realidad más próxima. O de estar continuamente exhibiendo detalles de su vida a un amplio grupo de personas distantes durante cada minuto del día, y de estar cada minuto del día comprobando con ansia a cuántas de esas personas distantes les gusta esa exhibición. Si esto puede llegar a considerarse una adicción, según y en qué casos, y si esta adicción puede ser nociva, según y en qué casos, es algo que corresponde analizar a psiquiatras y psicólogos. Pero tratándose de adultos, allá cada cual.

El problema son los niños. Porque ellos no tienen ni la capacidad ni el derecho legal de elegir sus propias opciones, sino que dependen de las nuestras. Y porque sus cerebros están en desarrollo, y lo que nosotros hagamos hoy con sus mentes va a influir poderosamente en lo que ellos mismos puedan mañana hacer con ella.

Muchos colegios, entre ellos el de mis hijos, están cambiando en gran medida el uso de las herramientas tradicionales por las informáticas: libros y cuadernos por iPads, papel por PDF, tinta por táctil, pizarras por pantallas, el contacto personal por el virtual… Bien, ¿no? Hay que aprovechar las últimas tecnologías, son los utensilios de hoy y del futuro que deben aprender a manejar, son nativos digitales, y blablabla…

Aparentemente todo esto solo resulta problemático para quienes preferimos que todas las afirmaciones categóricas de cualquier clase vengan avaladas por datos científicos. Y por desgracia, cuando pedimos que nos dirijan a los datos que demuestran cómo la enseñanza basada en bits es mejor para los niños que la basada en átomos, nadie parece tenerlos a mano ni saber dónde encontrarlos. Lo cual nos deja con la incómoda sensación de que, en realidad, el cambio no se basa en hechos, sino en tendencias. O sea, que el juicio es apriorístico sin datos reales que lo justifiquen: la enseñanza digital es mejor porque… ¡hombre, por favor, cómo no va a serlo!

Lo peor es que, cuando uno decide buscar por su cuenta esos datos en las revistas científicas, el veredicto tampoco parece cristalino. Es cierto que evaluar el impacto de la tecnología en el desarrollo mental de un niño parece algo mucho más complicado que valorar la eficacia de un medicamento contra una enfermedad. Pero cuando parece aceptado que el uso de la tecnología sustituyendo a las herramientas tradicionales es beneficioso para los niños, uno esperaría una avalancha de datos confirmándolo. Y parece que no es el caso.

Como todos los periodistas, exprimo la tecnología actual hasta hacerla sangre. Mi sustento depende de ello. Si un día no me funciona internet, ese día no puedo trabajar y no cobro. Pero una vez que cierro el portátil, soy bastante selectivo con el uso de la tecnología. No es tanto porque me gusten el papel y el vinilo, que sí, sino porque pretendo no crearme más necesidades innecesarias de las que tengo actualmente. Y por todo ello me pregunto: ¿se las estarán creando a mis hijos sin mi consentimiento ni mi control?

Todo esto viene a cuento de uno de los artículos más interesantes que he leído en los últimos meses, y sin duda el más inquietante. Según publicaba recientemente Chris Weller en Business Insider, algunos padres y madres que trabajan en grandes compañías tecnológicas de Silicon Valley limitan el acceso de sus hijos a la tecnología y los llevan a colegios de libros, pizarra y tiza. ¿El motivo? Según cuenta el artículo, porque ellos conocen perfectamente los enormes esfuerzos que sus compañías invierten en conseguir crear en sus usuarios una dependencia, y quieren proteger a sus hijos de ello.

Este es el sumario que BI hace del artículo:

  • Los padres de Silicon Valley pueden ver de primera mano, viviendo o trabajando en el área de la Bahía, que la tecnología es potencialmente dañina para los niños.
  • Muchos padres están restringiendo, o directamente prohibiendo, el uso de pantallas a sus hijos.
  • La tendencia sigue una extendida práctica entre los ejecutivos tecnológicos de alto nivel que durante años han establecido límites a sus propios hijos.
Sede de Google en Silicon Valley. Imagen de pxhere.

Sede de Google en Silicon Valley. Imagen de pxhere.

Destaco alguna cita más del artículo:

Una encuesta de 2017 elaborada por la Fundación de la Comunidad de Silicon Valley descubrió entre 907 padres/madres de Silicon Valley que, pese a una alta confianza en los beneficios de la tecnología, muchos padres/madres ahora albergan serias preocupaciones sobre el impacto de la tecnología en el desarrollo psicológico y social de los niños.

“No puedes meter la cara en un dispositivo y esperar desarrollar una capacidad de atención a largo plazo”, cuenta a Business Insider Taewoo Kim, jefe de ingeniería en Inteligencia Artificial en la start-up One Smart Lab.

Antiguos empleados en grandes compañías tecnológicas, algunos de ellos ejecutivos de alto nivel, se han pronunciado públicamente condenando el intenso foco de las compañías en fabricar productos tecnológicos adictivos. Las discusiones han motivado nuevas investigaciones de la comunidad de psicólogos, todo lo cual gradualmente ha convencido a muchos padres/madres de que la mano de un niño no es lugar para dispositivos tan potentes.

“Las compañías tecnológicas saben que cuanto antes logres acostumbrar a los niños y adolescentes a utilizar tu plataforma, más fácil será que se convierta en un hábito de por vida”, cuenta Koduri [Vijay Koduri, exempleado de Google y emprendedor tecnológico] a Business Insider. No es coincidencia, dice, que Google se haya introducido en las escuelas con Google Docs, Google Sheets y la plataforma de gestión del aprendizaje Google Classroom.

En 2007 [Bill] Gates, antiguo CEO de Microsoft, impuso un límite de tiempo de pantalla cuando su hija comenzó a desarrollar una dependencia peligrosa de un videojuego. Más tarde la familia adoptó la política de no permitir a sus hijos que tuvieran sus propios móviles hasta los 14 años. Hoy el niño estadounidense medio tiene su primer móvil a los 10 años.

[Steve] Jobs, el CEO de Apple hasta su muerte en 2012, reveló en una entrevista para el New York Times en 2011 que prohibió a sus hijos que utilizaran el nuevo iPad lanzado entonces. “En casa limitamos el uso de la tecnología a nuestros niños”, contó Jobs al periodista Nick Bilton.

Incluso [Tim] Cook, el actual CEO de Apple, dijo en enero que no permite a su sobrino unirse a redes sociales. El comentario siguió a los de otras figuras destacadas de la tecnología, que han condenado las redes sociales como perjudiciales para la sociedad.

Estos padres/madres esperan enseñar a sus hijos/hijas a entrar en la edad adulta con un saludable conjunto de criterios sobre cómo utilizar –y, en ciertos casos, evitar– la tecnología.

Finalmente, me quedo con dos ideas. La primera: una de las entrevistadas en el artículo habla de la “enfermedad del scrolling“, una epidemia que puede observarse simplemente subiendo a cualquier autobús. La entrevistada añadía que raramente se ve a alguna de estas personas leyendo un Kindle. Y, añado yo, tampoco simplemente pensando mientras mira por la ventanilla; pensar es un gran ejercicio mental. Precisamente en estos días hay en televisión un anuncio de una compañía de telefonía móvil en la que un dedo gordo se pone en forma a base de escrollear. El formato del anuncio en dibujos animados está indudablemente llamado a captar la atención de niños y adolescentes. La publicidad tampoco es inocente.

La "enfermedad del scrolling". Imagen de jseliger2 / Flickr / CC.

La “enfermedad del scrolling”. Imagen de jseliger2 / Flickr / CC.

La segunda idea viene implícita en el artículo, pero no se menciona expresamente:somos ejemplo y modelo para nuestros hijos. Aunque los adultos somos soberanos y responsables de nuestros actos, debemos tener en cuenta que nuestros hijos tenderán a imitarnos, y tanto sus comportamientos como su escala de valores se forjarán en gran medida en función de los nuestros. Difícilmente los niños desarrollarán una relación saludable con la tecnología si observan, algo que he podido ver en numerosas ocasiones, cómo su padre y su madre se pasan toda la cena familiar escrolleando como zombis.

Les invito a leer el artículo completo; y si no dominan el inglés, esta traducción de Googlees casi perfecta. Es increíble cómo los algoritmos de traducción automática están progresando desde aquellas primeras versiones macarrónicas hasta las de hoy, casi indistinguibles de una traducción humana. ¿Ven? La tecnología sirve si nos resuelve necesidades, como la de estar advertidos de sus riesgos.

Por mi parte y ante quienes me cantan las maravillas de la tecnología en la educación, pero me las cantan de oído, sin ser capaces de detallarme ninguna referencia concreta, desde ahora yo sí tendré una para ellos.

Fuente: https://blogs.20minutos.es/ciencias-mixtas/2018/04/08/por-que-padres-y-madres-de-silicon-valley-restringen-el-uso-de-moviles-a-sus-hijos/

“Es fundamental que todos los universitarios se formen en igualdad”

Mavi Mestre, rectora de la Universitat de València

La primera rectora de la Universitat de València quiere trabajar de forma transversal para tener una institución lo más inclusiva posible

Catedrática de Psicología, señala: “A medida que las mujeres ascendemos, más difícil nos lo ponen

Mavi Mestre es la primera rectora de la Universitat de València, la quinta que dirige una universidad pública en España actualmente. Más de 500 años han tenido que pasar para que una mujer se haga cargo del gobierno de la institución y lo ha hecho con una ajustada mayoría, ya que contaba con un rival potente. Mestre venció a Vicent Martínez por apenas un 53% del voto frente al 47% de su oponente. Licenciada en Psicología y Ciencias de la Educación, formó parte del anterior equipo rectoral de Esteban Morcillo. Ahora, le pasa el testigo.

Pregunta: ¿Ha sentido el techo de cristal en la institución?

Sí. Creo que lo he roto, y no solo el de la universidad, sino también en la sociedad. En la Comunidad Valenciana no hay ninguna rectora en las instituciones públicas y en España somos ahora cinco. Creo que es importante que las mujeres nos decidamos a competir y a luchar por ocupar puestos de responsabilidad. No es fácil… yo lo he notado ese techo de cristal por encima de mi al presentarme a las elecciones, no lo había notado en otros puestos de responsabilidad. Creo que a medida que las mujeres ascendemos, más difícil nos lo ponen.

¿Esas barreras nos las ponen de fuera o las mujeres también nos las ponemos?

Creo que nos vienen de fuera. Nosotras podemos pensar si lo conseguiremos o no, pero desde fuera te dicen que no te lo regalarán por ser mujer, que por qué hay que ponerlo en valor… Bueno, pues ser hombre tampoco te garantiza ser mejor. Lo que queremos es igualdad de oportunidades.

En mi caso siempre me he planteado objetivos asequibles y realistas y he ido marcando mi forma de actuar en relación con ellos.

Al ser la primera rectora lleva la responsabilidad extra de luchar por la igualdad. ¿Cómo lo hará desde el gobierno de la Universitat?

Creo que es una obligación. Desde el primer momento me planteé un vicerrectorado de Igualdad. En el programa pensamos en una línea transversal en este sentido, para el estudiantado, profesorado y servicios para trabajar por la igualdad desde la formación, la sensibilización y con políticas de igualdad. También en la atención a todas las diversidades. Queremos que sea una universidad inclusiva. Es un proyecto que tienen muy presente tanto Elena Martínez, vicerrectora, como Pilar Rueda, que colaborará en estos temas. Somos conscientes de que no será fácil, pero sí posible. Vamos a luchar porque haya un antes y un después.

¿Tejerá redes con las rectoras de universidades públicas y privadas?

Sí. Con las rectoras de las públicas ya he hablado. También con las universidades valencianas. Y con las compañeras de las privadas. Tenemos muchas ganas de trabajar las rectoras juntas. Me felicitaron esa misma noche. La rectora de la Universidad del País Vasco es catedrática de Psicología, como yo, y con el resto ya había tenido contactos por haber estado en varios congresos juntas.

¿Por qué cree que no ha habido más mujeres liderando la Universitat de València en sus 520 años?

Es difícil. El primer requisito es ser catedrática y hay menos mujeres que hombres. Según nuestros estudios, está comprobado que una mujer tarda algo más en acreditarse como catedrática, especialmente por el periodo de crianza, que no es tan productivo para el trabajo. En mi caso ha influido mucho disponer de experiencia y conocimiento profundo en la universidad. Me ha dado mucha motivación y seguridad para dar el paso.

¿Cuáles son sus retos pendientes?

Creo que es fundamental trabajar las políticas de igualdad. Es importante que en la formación de todos los universitarios debe haber formación en igualdad, diversidad e inclusión. Otro reto importante es abordar la implantación de los grados y másteres en el espacio europeo de educación y,hecho el análisis, abordar nuevas titulaciones, dobles grados y titulaciones internacionales. También incrementar la investigación y la cooperación, que han sido líneas de la universidad y hay que seguir con ellas. En el caso valenciano, las universidades tenemos el problema añadido de la financiación, que afecta al poder hacer política universitaria y atender las necesidades de plantilla, muy perjudicada por la tasa de reposición.

¿Cree que debería haber alguna asignatura obligatoria sobre igualdad, diversidad e inclusión?

Hay titulaciones en las que, por directrices europeas, es difícil modificar el plan de estudios e introducirlas como obligatorias, pero deberíamos tender a eso. Deberíamos tender a una formación obligatoria en todas las titulaciones, a que la formación universitaria incluyera competencias en igualdad. Sin ello, difícilmente podremos alcanzar los otros retos, no podremos aplicar esos conocimientos. Esta formación es básica desde niños, desde primarias. De momento tenemos asignaturas transversales, no obligatorias, sobre temas de género. Pero debemos tender a que esa formación la adquiera todo el estudiantado.

¿Cómo afectan los problemas de financiación al día a día de la universidad?

Repercute en todas las acciones que la universidad se plantea hacer. El incremento de las tasas nos ha llevado a hacer una política de becas para que ningún estudiante se quedara fuera. Eso supone una inversión importante para que puedan pagar la matrícula. Lo más importante es esta política, que ningún estudiante se encuentre con el muro económico paera acceder a la universidad. Pero también para infraestructuras. Somos un campus histórico y necesitamos renovar las instalaciones. Y, claro, para las necesidades de la plantilla. El colectivo de asociados centra sus reivindicaciones en la mejora salarial, por lo que estamos trabajando junto a la conselleria de Educación, las universidades públicas y los sindicatos. Hay que reactivar el convenio colectivo para mejorar las condiciones salariales del personal contratado: ayudantes, doctores, investigadores… Y el convenio colectivo debe recoger esos incrementos.

¿Ve factible un pacto con los profesores asociados este curso?

Sí. Estamos trabajando, hay propuestas y voluntad negociadora. Llegaremos a un acuerdo para no perjudicar a los estudiantes. Tenemos varias reuniones programadas, estamos trabajando sin parar. Negociaremos para mejorar esta situación.

Fuente: https://www.eldiario.es/cv/Mavi-Mestre-fundamental-universitarios-igualdad_0_748225731.html

Juegos de rol, una alternativa de ocio infantil y una puerta abierta a muchos aprendizajes

MELISA TUYA

 

Ayuda a desarrollar de vocabulario, habilidades de comunicación, matemáticas y relaciones sociales, porque están constantemente trabajando en equipo”.

Los juegos de mesa viven un momento de explosión, también aquellos pensados para niños.

LISTA: Juegos de rol para jugar con niños.

Convierte a tus hijos en elfos o unicornios (o cómo montar una partida de rol con tus niños sin haber jugado nunca).

‘El Señor Doblado’, una aventura para jugar con niños al rol basada en ‘Magissa’.

El rol es un juego de gente que se reúne con un libro de reglas a modo de brújula y un director de juego que ejerce de timonel, permitiendo que la aventura avance con bien. Un juego (unos juegos) tristemente marcado por sucesos que nada tienen que ver con lo que son, con lo que pueden aportar, con la pluralidad de personas que disfrutan imaginando ser otros (elfos, vampiros, jedis, osos panda, investigadores decimonónicos…) en todo tipo de mundos, mundos con frecuencia de base literaria o cinematográfica.

“El rol tiene una leyenda negra. Muchos lo ven como propio de gente rara, violenta, que se disfraza. Ha llovido ya desde la katana, pero sigue pesando mucho. Hasta que entran y se dan cuenta de que es gente normal pasándoselo bien sentados a una mesa”. La que habla es Helena Bermejo, ilustradora conocida como Kamapon que juega al rol y ha ilustrado un buen puñado de juegos, entre ellos uno apto para el público infantil creado por su pareja, José Manuel Palacios: Guardianes de Pandemonio.

“El rol arrastra un estigma. Cuesta mucho que la sociedad lo normalice. La gente entiende mejor pagar una pasta por ir al fútbol que quedarte en casa con unos amigos inventando una historia”, corrobora Roberto Alhambra, escritor y maestro de Primaria que emplea el rol con sus alumnos  y forma a otros docentes para utilizarlo.

Porque el rol es un juego de adultos, de adolescentes y también es un juego de niños. Exactamente igual que hay juegos de mesa, películas, videojuegos, libros o series de televisión que son aptos para mayores curtidos, para poco más que bebés o para toda la familia. “Además los niños son estupendos jugadores porque se creen lo que están haciendo. Lo peor si te pones a jugar al rol es el cinismo, y ellos no son cínicos, están disfrutando”, sostiene Joan Tretze, autor de El sistema D13 y de numerosas viñetas que ilustran lo que es el rol con niños.

Las ventajas de hacer rodar los dados

Sumar resultados, repartir puntos de experiencia, escribir, leer, imaginar, cooperar persiguiendo un objetivo común en un grupo heterogéneo, concentrarse en una historia, explicarse, socializar… las ventajas objetivas de unir infancia y juegos de rol son muchas.

“El rol no es una sucesión de peleas, te permite hacer muchísimas más cosas”. Juls es psicóloga y la autora del blog Bebé a Mordor, una parada obligada para aquellos que quieren jugar con sus niños a juegos de rol y juegos de mesa y una presencia habitual en todo tipo de eventos hablando de las ventajas que este tipo de ocio tiene para los niños, para toda la familia:  “Sobre todo ganan confianza y autoestima. Son capaces de tomar sus propias decisiones y hacerse responsables de ellas en un entorno en el que las reglas son iguales para todos. Por supuesto, ayuda a desarrollar de vocabulario, habilidades de comunicación, matemáticas y relaciones sociales, porque están constantemente trabajando en equipo con otras personas y tienen que entenderse con los demás para llegar a un objetivo en común”.

Roberto Alhambra usó mucho el rol constatando sus excelentes resultados en una escuela rural en Galicia y echa en falta más libertad para poder aprovechar su potencial ahora que está enseñando en Madrid. “En la docencia cuesta la innovación, ya no el rol”, apunta. Este maestro destaca, más allá de aspectos obvios como el aprendizaje de Matemáticas o de Historia, otros factores como “la escucha activa, las habilidades sociales, las capacidades comunicativas”.

“Es un elemento motivador, una vía de escape. Estamos ofreciendo una manera de divertirse sana, saludable y que potencia la lectura”, destaca el maestro con entusiasmo cuando se le pregunta sobre su uso en el aula con adolescentes.

“Los beneficios de los juegos de rol se siguen estudiando en la actualidad, y van de la mano de los beneficios en general que aportan todos los juegos, en particular si se les añade un componente narrativo. Para mí son sistemas narrativos interactivos que permiten emular situaciones que no se podrían dar en otras condiciones. Poniéndome técnica, permiten simular situaciones de crisis, de las que se pueden extraer enseñanzas. Jugar es eso, ni más ni menos. Esto nos permite aprender, formar nuestra identidad y elaborar los delicados mecanismos que gobiernan las relaciones sociales. A mí esto me parece fascinante, por lo que he decidido aprender todo cuanto pueda sobre ello y desarrollar mis propias investigaciones y trabajos relacionados”, explica Edanna R. Patsaki, autora del juego de rol Magissa.

Joan Tretze añade el elemento nivelador que tiene, de edad y también de género: “Tengo un sobrino de 12 y otro de 6, hay mucha diferencia de edad entre ellos. El rol es el juego con el que mejor funcionan los dos a la vez. Si jugamos a juegos de mesa hay una diferencia abrumadora entre el mayor y el pequeño. Pero el rol permite al pequeño interactuar con su hermano mayor de igual a igual. Y sus padres flipan porque les tengo cuatro horas sentados y encantados de la vida”.

El rol es también, superados absurdos prejuicios, una forma de ocio que coquetea, sacudiéndose complejos, con ser considerada una expresión cultural. ¿Por qué no? El rol con frecuencia implica historias bien desarrolladas, preciosas ilustraciones y referentes culturales populares más que instaurados.

“Claro que hay un componente artístico en el rol”, defiende Helena Bermejo. “Estás basando tu arte en una historia, estás ayudando a crear un mundo tirando de imaginación. De hecho creo que es imprescindible para un juego de rol que haya arte. Con frecuencia, antes de mirar los sistemas de juego o la propia historia, te paras a mirar el arte, te entra por los ojos. Un libro de rol es un pequeño libro de ilustraciones”.

Apunten otra ventaja de ‘rolear’, anima a los niños a dibujar a sus personajes, los mundos que transitan y explorar así su creatividad y expresión artística.

 ¿Cuándo pueden empezar los niños a jugar al rol?

“Mi hijo pequeño, con año y medio, sabe tirar dados por la torre y le encanta”, bromea Juls, de Bebé a Mordor. Tirar dados con año y medio puede contribuir a mejorar la psicomotricidad, vigilando que los dados no le parezcan apetitosos a un niño de esa edad, pero obviamente es demasiado pronto para iniciarse.

¿Cuál es la edad óptima?

“Depende de lo que consideres rol”, cuenta esta rolera desde la adolescencia, “la gente más estricta con la definición dice que el rol en vivo no es rol de verdad, pero para mí sí lo es, tienes un objetivo, unas reglas… Y eso desde los tres años lo puedes hacer perfectamente. Para jugar en mesa depende mucho del niño. A partir de los seis años, sin problema”.

“A partir de cinco años es posible jugar con muchos niños, aunque no con todos. Depende mucho de cada niño, pues existen grandes diferencias a veces entre ellos. Un niño evoluciona muy rápido en un lapso de tiempo muy corto, por lo que hay mucha flexibilidad entre unos y otros”, aporta Edanna r. Patsaki.

¿Animados a jugar al rol con los niños?

Pues hay una serie de recomendaciones a tener en cuenta a la hora de preparar la sesión de juego. “Que la planifiquen, que partan de una base pensada para luego improvisar. Es preciso ser muy flexibles porque los niños te llevan la historia por dónde les da la gana. Pero que se atrevan, que se lancen. Los niños lo van a agradecer”, asegura Juls.

En la misma línea habla Edanna: “recomiendo siempre, que no le den tanta importancia al sistema en un principio. Es muy importante relajarse y dejarse llevar. Es su juego, el de todos los que estén presentes, por lo que tienen derecho a llevarlo como les plazca”.

“Si cuentas cómo es un juego de rol, la gente no lo entiende, pero cuando lo ven jugar se dan cuenta de que no es tan complicado. Hay casos de gente que se mete a máster con niños sin haber jugado nunca. Yo les recomendaría que vieran antes una partida, que fueran a un club o unas jornadas y vieran cómo lo hacen”, recomienda Joan Tretze a aquellos que se animen a explorar multiversos.

Más consejos de Tretze, que lleva dirigiendo partidas desde la adolescencia:”que tengan empatía con los niños, mucha mano izquierda y que no incentiven la competición entre ellos, que no haya piques, que entiendan que es un juego cooperativo. Si se puede, también puede ser buena idea infiltrar a un adulto en la partida, que no sea líder del grupo pero que aporte un poco de sentido común”.

¿Que son los niños los que quieren dirigir el juego, inventando sus propias historias y reaccionando a lo que decidan hacer el resto de jugadores?. Pues perfecto. “Para hacer bien de máster hay que tener quince o dieciséis años, pero se puede ser máster a partir de los ocho. Se están inventando cosas chulas. ¿Por qué no?”, defiende Tretze.

Roberto Alhambra lo ilustra con una anécdota: “en el colegio gallego jugaba con Pequeños detectives de monstruos con niños de 6, 7 y 8 años. Después de 5 o 6 partidas un niño me dijo que quería ser máster. Era muy bueno académicamente, pero le costaba hablar en voz alta. Pues hizo la partida, nos dirigió y fue genial para su desarrollo personal”.

Cuatro juegos de rol para triunfar con los niños

Los cuatro títulos destacados, todos de autoría española, son los que se repiten constantemente en cualquier conversación que versa sobre juegos de rol infantiles, pero tras esta lista se pueden encontrar más sugerencias. Y cualquier juego de rol concebido para adultos puede adaptarse para jugar con niños. Así lo defiende Joan Tretze, “lo importante es el contenido de la partida, no el libro en sí”.

Roberto Alhambra de hecho rehúsa hablar de títulos concretos e invita a buscar aquellas temáticas que más motiven a los niños. “Los primeros años no use ningún juego oficial, me los fui inventando según lo que quería lograr. Si quieren jugar a Frozen, pues jugamos a que somos el muñeco de nieve y el reno con una mecánica muy sencilla”.

Es más, ni siquiera es preciso empezar directamente con un libro de rol al uso, hay muchos recursos digitales al alcance de la mano. Juls, de Bebé a Mordor, apunta que “para la gente que empieza pidiendo algo muy sencillo recomiendo Caballeros y princesas. Es una página en PDF y cualquiera que lo lea siente que puede empezar a jugar”.

Magissa. Es el título que más repiten los entrevistados cuando se piden recomendaciones de juegos de rol para niños. “Magissa es de lo más flexible. Es un mundo de fantasía que conocemos, fácil de imaginar y cómodo de jugar, apto a partir de seis años”, explica Juls. “Tiene mucho recorrido”, añade Joan Tretze, que comenzó jugando aventuras sueltas con sus sobrinos en este mundo pero que dio pronto el salto a una campaña, “que permite crecer a sus personajes y jugar de forma un poco más épica, les ha enganchado más”.

NoSoloRol. 24,99 euros impreso digital, 10 euros la copia digital. A partir de seis años.  232 páginas. Autores: Edanna R. Patsaki y Fernando R. Reyes. Arte: John Bauer, Alba Porta, Virginia Berrocal y otros.

Guardianes de Pandemonio.

“Me parece una cucada y a nivel de ambientación me parece muy original, con un bestiario súper completo”, asegura Juls. “No es infantil pero funciona muy bien con niños”, explica Joan Tretze.

Helena (Kamapon) coincide con su apreciación: “Lo hicimos para que pudiera jugar todo el mundo. Es para niños desde el punto de vista de que tiene un sistema muy sencillo, no tienes que sumar puntos, tienes unos dados con mases y menos. Y son osos panda, que es un factor más para que a los niños les guste, pero que puedas hacer algo muy sencillito, rápido y cuqui no quiere decir que no puedas llevar la historia a todo lo siniestro oscuro o difícil que se te ocurra”.

Holocubierta. 19,95 euros. 160 páginas. Autor: José Manuel Palacios. Arte: Helena Bermejo.

Hora de Aventuras. Puede gustar especialmente por la familiaridad con Jake, Finn y el resto de personajes del disparatado País de Ooo, conocidos por la popular serie de televisión. La verdad es que sorprende que no haya más licencias de éxito entre la infancia apuntándose a tener su juego de rol

El juego de Hora de Aventuras invita a los niños a hacer todo tipo de locuras y, según Juls, “es muy chulo para niños a partir de siete u ocho años”.

NoSoloRol. 29,99 euros impreso digital, 10 euros la copia digital. A partir de seis años.  240 páginas. Autores: Manuel J. Sueiro, Iván Sánchez, Pedro J. Ramos y Sergio M. Vergara. Arte: Javier Charro y Cecilia Jos

Pequeños detectives de monstruos. Este juego de detectives,  el más liviano en número de páginas, tiene el plus de ayudar a perderle el miedo a los monstruos. Y tiene una temática que casa maravillosamente con las celebraciones de Halloween.  Es el juego que la autora de Bebé a Mordor ha empleado con su hijo mayor desde que tenía tres años: “Es también muy sencillo y la temática para los niños es muy atractiva. Es una historia dentro de una casa”. Edanna coincide en que “es ideal para empezar”.

NoSoloRol. 24,99 euros impreso digital, 10 euros la copia digital. A partir de tres años. 96 páginas. Autores: Patricia de Blas y Álvaro Corcín. Arte: Patricia de Blas y Álvaro Corcín.

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Así será el temario que el Gobierno prepara para incluir la defensa de España como materia educativa

El Ejecutivo explica que llevará a las aulas contenidos para reforzar la imagen de las Fuerzas Armadas y de la monarquía

Están elaborando unidades didácticas para introducir en las aulas de Primaria y Secundaria el himno y la bandera como “compromiso de los españoles por la paz”

Hace más de dos años el Ministerio ratificó junto a Defensa un acuerdo para que los estudiantes se familiarizasen con los símbolos nacionales

 

El  acuerdo firmado entre Defensa y Educación para incluir contenido en el currículum educativo sobre los símbolos nacionales y las Fuerzas Armadas continúa avanzando. Según ha confirmado el Gobierno  en una respuesta parlamentaria, además de la materia relacionada con los símbolos nacionales (himno, bandera y escudo) también incluirán temario para reforzar la imagen de las Fuerzas Armadas y de la monarquía.

En la contestación del Gobierno a la diputada socialista Mª Luz Martínez Seijo, la mayor parte del contenido detallado sobre el futuro temario educativo está relacionado con las Fuerzas Armadas. Se alude a ellas como un elemento que proporciona “a la sociedad un servicio público esencial: la paz”, que “disponen de medios y arriesgan [sus miembros] su vida” o que intervienen en el extranjero para “evitar que la población de esos países se vea privada de sus derechos básicos”.

También habrá hueco en las clases para hablar de la Corona. El Ejecutivo explica que se hará referencia al Rey como “símbolo de la unidad y permanencia del Estado”. Y añaden que, cuando estos documentos estén finalizados, los pondrán “a disposición de la comunidad educativa”.

Martínez Seijo le preguntó al Gobierno por los contenidos que se están “planteando”, sobre su previsión de “secuenciación “y su “encaje” en el currículum educativo, después de que eldiario.es informase sobre la reactivación de este convenio.

Según confirmó el Ministerio de Defensa a esta redacción a través del portal de transparencia en octubre, el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (CNIIE), organismo dependiente de Educación, era el encargado de elaborar las unidades didácticas para que sean empleadas como orientación por los docentes para algunos de sus proyectos o actividades.

Información sobre el  “soldado y el marinero”

El Ministerio de Educación no ha querido aportar más información sobre los contenidos lectivos que están elaborando amparados por este acuerdo. En la respuesta parlamentaria, el Ejecutivo detalla que incluirán una presentación “del soldado y el marinero”, así como el “respeto a las órdenes superiores durante el trabajo en equipo”.

Entre los objetivos que pretenden que alcancen los estudiantes, destacan que lleguen a diferenciar a los miembros de los ejércitos de “otros servicios públicos” y que adopten una “visión conjunta” de las misiones de los cuerpos de seguridad del Estado.

“La Policía Nacional, la Guardia Civil y las policías autonómicas velan para que los delincuentes y terroristas no pongan en peligro nuestros derechos”, detalla el Ejecutivo sobre este contenido escolar, “las Fuerzas Armadas actúan para evitar los riesgos y las amenazas a nuestra seguridad que se originan en el exterior o en circunstancias excepcionales”.

También prevén explicar a los jóvenes en qué consiste la Unidad Militar de Emergencias (UME) y cuál es su papel en las Fuerzas Armadas como un elemento que apoya a las administraciones y a los ciudadanos “en situaciones especiales: seguridad, catástrofes e incendios”.

Algunos de los contenidos que recoge este acuerdo ya estaban contemplados en las asignaturas diseñadas por la LOMCE como alternativas a la Religión, Valores Éticos (Secundaria) y Valores Sociales y Cívicos (Primaria). Según explicaban en el documento, estos dos ministerios quieren que con estas medidas los jóvenes adopten una “posición activa” y se incentiven los estudios de investigación sobre temas de seguridad y defensa.

Sin calendario de implantación 

El currículum de la normativa educativa actual ya recoge “el significado de los símbolos nacionales, la bandera, el escudo de España, el himno nacional como elementos comunes de la nación española y del conjunto de los españoles”. Pero el Gobierno aclara que también pretenden incluir contenido relativo a la rojigualda para simbolizar “el compromiso de todos los españoles por la paz” y “presente en los lugares del mundo en los que actúan nuestras Fuerzas Armadas”. En esta contestación, el equipo de Mariano Rajoy no ha aclarado qué “previsión de secuenciación” prevén para incluir estos epígrafes. Es decir, el calendario para que los temas lleguen a las aulas.

El acuerdo que impulsa este contenido fue firmado por el ministro de Educación y el exministro de Defensa, Pedro Morenés, en diciembre del 2015. Este convenio también contemplaba que los profesores recibiesen formación, ya que estos dos ministerios quieren que se “mejoren los conocimientos” de los docentes sobre asuntos relacionados con la paz, la seguridad y la defensa de España. Sobre este último punto, el Gobierno no ha detallado información.

Para promover estos contenidos se crearon tres grupos de trabajo. Uno, para la elaboración de materiales educativos. Otro, para la formación del profesorado y un tercero, de colaboración con las comunidades autónomas. El trabajo de este tercer colectivo es fundamental, ya que los gobiernos regionales son los que tendrán la última palabra sobre la inclusión de este temario en el currículo.

Cospedal firma un convenio con colegios privados

El pasado martes, la  ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, firmó otro convenio con la Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza Privada (ACADE) para que sus profesores y alumnos conozcan la labor de las Fuerzas Armadas.  Cospedal aseguró que de esta forma se puede enseñar a los jóvenes que las FFAA “es una buena manera de vertebrar nuestra nación”.

Este Ministerio confirmó a eldiario.es que con esta ratificación facilitarán que los estudiantes de estos centros puedan visitar cuarteles y unidades militares, pero que no “es excluyente” del acuerdo que suscribió Morenés. Además, enmarcan este acto en el plan general de cultura de defensa que anunció Cospedal durante la pascua militar y que se aprobará en el primer semestre de este año Con él, el Gobierno pretende los españoles se “sientan orgullosos de nuestros militares” y reconozcan “la importante labor que realizan para garantizar el estado de bienestar”.

Fuente: https://www.eldiario.es/sociedad/Ministerio_Defensa-Educacion-fuerzas_armadas-aulas_0_737726870.html