Las reformas educativas en clave de resistencias : Apagón Pedagógico Global (APG)

Luis Bonilla-Molina
Viento Sur
Una vorágine de mutaciones culturales presiona a los sistemas escolares en el siglo XXI, impulsando su transformación de manera acelerada; lo que permanece invariable, en la inmensa mayoría de lugares del mundo, es el sistema económico, político, social y cultural de explotación del hombre por el hombre.El cambio educativo suele venir en presentaciones de reformas y en algunos casos de revoluciones. A veces las reformas son lo más revolucionario posible en un momento histórico dado; en otros casos las reformas sólo intentan impedir revoluciones y contradicen la propia esencia etimológica de ‘acción para volver a formar’ reproduciendo las mismas políticas y prácticas que enuncian cambiar. Muchas reformas son en realidad contrarreformas que procuran eliminar o minimizar el impacto en la acumulación de capital, de importantes conquistas sociales. Dialécticamente hablando, todos estamos de acuerdo en cambiar constantemente, sólo que algunos abiertamente aspiramos que la transformación sea el camino para construir otro mundo posible de solidaridad y justicia social en el cual el ser humano deje de ser considerado un simple consumidor de mercancías.

Respecto al cambio educativo actual Unesco (2015) plantea:

Vivimos tiempos turbulentos. El mundo está rejuveneciendo y aumentan las aspiraciones a los derechos humanos y la dignidad. Las sociedades están más conectadas que nunca, pero persisten la intolerancia y los conflictos. Han aparecido nuevos centros de poder, pero las desigualdades se han agravado y el planeta está bajo presión. Las posibilidades de un desarrollo sostenible e inclusivo son muy amplias, pero las dificultades son arduas y complejas. El mundo está cambiando: la educación debe cambiar también. (p.3)

En el presente, es creciente el interés del capitalismo globalizado por generar una centralización de las reformas educativas a escala mundial que le permita introducir de la manera más homogénea y rápida los cambios educativos que demanda el modelo de producción del siglo XXI. En contraposición, ciudadanos y magisterio entienden cada vez de manera más nítida, la urgencia de construir una agenda internacional alternativa en defensa de la educación pública.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por los países miembros de la ONU en Septiembre de 2015, expresan la tensión actual entre aspiraciones ciudadanas e intereses del gran capital. Los ODS o nueva versión de las llamadas metas del milenio [ii] , incorporan en esta oportunidad un objetivo específico dedicado a la educación, el cuatro, que contiene diez metas [iii] las cuales exigen ser leídas, valoradas y trabajadas con una clara visión política.

Hasta hace tan solo un par de décadas, el proceso de reformas había construido una imagen-pinza pública de cambios “generados” desde el nivel nacional, los cuales en la medida que fueran progresistas contarían con el respaldo de los organismos internacionales especializados en la agenda educativa. Hoy, se construye una imagen pública para las transformaciones educativas diametralmente opuesta. Las reformas educativas aparecen ahora como resultantes de un consenso mínimo internacional que guiará los procesos de cambio de los sistemas escolares nacionales.

No es una novedad que el centro capitalista le imponga a la periferia la ruta de las adaptaciones que requiere el modelo de producción y sus sistemas de engranaje, en este caso el educativo. La variante en el presente viene dada por el hecho de legitimar ante el público en general, los mecanismos de determinación de la agenda de cambios desde el propio centro de gobernanza global.

Ministerios de Educación Nacionales -o sus equivalentes- aparecen ahora interpelados a cambiar; ya sea conforme a las orientaciones que dictan los organismos económicos internacionales o, en la dirección convergente que acordaron sus gobiernos a través de los ODS, cuyo monitoreo, supervisión y evaluación –en el último de los casos- está a cargo del sistema de Naciones Unidas.

Al ser los sistemas escolares parte sustantiva de los mecanismos de gobernabilidad de los Estados Nacionales, ello impone dinámicas de alianzas y acuerdos entre perspectivas e intereses comunes a escala planetaria por parte de quienes gobiernan; lo cual debería hallar un correlato entre quienes resistimos. El curso que tomen los cambios educativos en cada lugar dependerá, en gran medida, de la correlación de fuerzas que caracterice al mundo político en un momento histórico dado y de las tensiones existentes entre las clases en esa sociedad.

Pero, ¿cuál es el lugar de enunciación de las reformas educativas? Ante todo es importante destacar el papel de la ex URSS en el triunfo del paradigma de la educación para todos y todas. En 1917 los bolcheviques toman el poder en la Rusia Zarista e inician la revolución socialista en uno de los países más atrasados, económicamente hablando, sin acueductos, electricidad y con muy pocas escuelas. En solo décadas logran concretar una política pública que hasta ese momento parecía ser una utopía a nivel mundial: hacer llegar la educación a todo el territorio de Rusia y la Unión Soviética, es decir lograr la masificación educativa en un país. La educación para todos y todas dejó de ser una aspiración de ilustrados, maestros(as), sectores progresistas y políticos radicales en el mundo, para convertirse en un paradigma emergente de la gestión pública.

Al culminar la Segunda Guerra Mundial creció la esperanza de los pueblos del mundo respecto a las posibilidades de la educación para evitar otra confrontación a gran escala y como camino para mejorar sus sociedades. No es osado señalar que la educación de masas es una conquista del socialismo, independientemente de la degeneración burocrática y liquidacionista de la experiencia soviética desde el periodo post leninista.

Por ello, el surgimiento del paradigma mundial de la educación de masas debemos ubicarlo en el marco de las tensiones propias de la crisis capitalista que llevó a las dos guerras mundiales del siglo XX y la insurgencia de la revolución rusa.

En ese contexto, al finalizar la Segunda Guerra Mundial los sectores capitalistas más conservadores se vieron forzados a aceptar, no sólo la creación de la UNESCO, sino el impulso de la masificación de la educación a escala planetaria.

Con la creación de la ONU se estructuran un conjunto de organismos especializados en las distintas áreas de gobierno e interés político, los cuales fueron delineados a partir de los acuerdos de la conferencia monetaria y financiera de las Naciones Unidas (1944). En el caso de la educación se asume que la tarea central le corresponde a UNESCO, quien puede establecer alianzas en determinados casos con otras agencias dependientes del sistema de Naciones Unidas e incluso más allá.

Sin embargo, con el desembarco del neoliberalismo educativo en la década de los ochenta del siglo XX, organismos económicos globales como el Banco Mundial (BM) la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otros, decidieron fortalecer sus oficinas de educación y asumir un mayor protagonismo en las propuestas, diseños y orientación de las reformas educativas globales. De esa etapa hasta el presente han evolucionado adquiriendo un protagonismo central que amenaza, incluso, la continuidad de convergencia de la agenda educativa en UNESCO.

Es necesario señalar que UNESCO sigue siendo -por carencia de otro espacio mundial similar o parecido- el lugar privilegiado para expresar las tensiones entre lo económico, lo político, lo pedagógico y lo social; por ello, mantiene su carácter progresivo respecto a las instancias económicas señaladas. El creciente protagonismo en la agenda educativa de los organismos económicos globales amenaza con sustraerle a UNESCO su papel de líder en el sector, dejándole sólo protagonismo en cultura y comunicación.

Hoy en casi todos los sistemas educativos del mundo se habla de calidad de la educación como preocupación central de las reformas y el mecanismo hegemónico que se está utilizando para determinar su curso es el modelo del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o PISA (por sus siglas en inglés). PISA es diseñada y puesta en marcha por la OCDE, convirtiéndose su propuesta en el paradigma de la medición y estandarización educativa a nivel global. La direccionalidad estratégica de la política educativa suele ser decidida por el centro de poder del sistema mundo derivado del acuerdo de Bretton Woods (1944) [iv] .

La bitácora de las reformas educativas se inicia en las reuniones del G7 (o G8); su memorándum activa al Fondo Monetario Internacional (FMI) quien delinea la ruta de solución a los “problemas” y transformaciones que requieren los sistemas educativos nacionales para satisfacer las demandas del modelo de producción. Estas recetas generan demandas concretas para los sistemas escolares, vistos como lugares donde se forma la mano de obra especializada y/o calificada que requiere el capital en la coyuntura.

El Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entre otros, estructuran y coordinan las políticas económicas y sociales, así como escenarios presupuestarios financieros por regiones y países, para los sistemas educativos a partir de los acuerdos del G7 (ó G8) y el FMI.

Luego, estas decisiones y orientaciones son legitimadas ante el público en general, mediante documentos, discursos, libros, declaraciones, noticias, estudios, que circulan de manera profusa en la organización y desarrollo de Conferencias internacionales, regionales, especiales, sectoriales organizadas según la magnitud de la transformación requerida, en la telaraña de instituciones pertenecientes a:

(1) el sistema de Naciones Unidas (UNESCO, FAO, UNICEF, PNUMA, entre otras);

(2) muchas organizaciones no gubernamentales internacionales y nacionales;

(3) las cada día más influyentes Fundaciones Filantrópicas pertenecientes a grandes magnates industriales y financieros.

Los debates, acuerdos y resoluciones que acompañan esta operación son difundidos de manera profusa en formatos de noticias, estudios especializados, artículos de opinión, programas especiales de TV y radio, colecciones bibliográficas, videos, hasta en canciones y películas por parte de la industria cultural. El propósito es construir hegemonía cultural que propicie la cimentación de consenso social, respecto a la inminente necesidad de emprender cambios en una determinada dirección y sector, en este caso el educativo.

Esta dinámica permea los debates nacionales y construye “viabilidad política” para emprender los cambios: La narrativa de presentación en cada país, solía ser la propia de un clamor de la ciudadanía local, ocultando –en la mayoría de los casos- su lugar de enunciación real, la teleología del cambio propuesto y la dependencia nacional respecto a centros de poder económico mundial. Estas iniciativas que antes se imponían bajo el formato inicial de “Comisiones Nacionales de Currículo” y “Comisiones de Estado para la Reforma Educativa”; hoy suelen presentarse como “Comisiones por la Calidad Educativa” y, la narrativa que las alimenta es la de la estandarización de los aprendizajes.

Reformas, contrarreformas y educación publica

Las reformas y contrarreformas educativas se convirtieron en los mecanismos que expresaban las tensiones entre educación para élites y educación para todos y todas. Desde la perspectiva de los intereses del gran capital se procuró hipotecar las reformas educativas a los requerimientos del modo de producción; desde las resistencias al modelo capitalista, las reformas fueron consideradas oportunidades para avanzar en el concepto de educación pública, gratuita, popular y de la calidad incluyente.

Al analizar los procesos de reformas educativas generadas desde el surgimiento del Sistema de Naciones Unidas podemos identificar tres grandes ciclos, un número similar de operaciones de control de destino y cinco modas.

El primer ciclo fue el de la masificación de la educación. Éste aparece vinculado a la reestructuración del mundo capitalista post segunda guerra mundial; el cual demandaba mano de obra más especializada, burocracia gubernamental capaz de absorber y comunicar los nuevos códigos de gobernanza mundial y, la generación de una inmigración masiva de sectores de la población del campo a la ciudad en los países de la periferia capitalista que posibilitara la industrialización de la agricultura.

El segundo ciclo, es el de las reformas educativas neoliberales que se inicia en los ochenta con la crisis de las deudas externas, la revolución de las Tecnologías de la Comunicación y de la Información y, la reestructuración económica global. El propósito de este ciclo es la promoción de la privatización y la mercantilización educativa como mecanismos para liberar al sector público de la “carga” presupuestaria que implicaba la educación pública.

El tercer ciclo, se inicia a finales de los noventa e inicios del siglo XXI; siendo éste el ciclo el de la estandarización de la evaluación de docentes y estudiantes, la expansión acelerada de la mercantilización, la virtualización de la educación y del Apagón Pedagógico Global (APG).

En este ciclo se concreta el abandono de la agenda de la educación superior o universitaria por buena parte de los organismos educativos internacionales, dejando a merced del mercado y los rankings universitarios el destino del sector. UNESCO, por ejemplo, una vez culminada la primera Conferencia Mundial de Educación Superior (CMES, 1998) paradójicamente cierra su dirección de educación superior.

Por otra parte, en las últimas décadas se distinguen tres grandes operaciones de control de destino caracterizadas por: (a) la creciente centralización internacional de la agenda de reformas de los sistemas escolares nacionales, (b) la homogenización de las narrativas ciudadanas y gubernamentales respecto a la educación y, (c) la determinación del uso de los recursos del PIB y el presupuesto público en educación a través de la imposición de las llamadas “tendencias” del cambio.

En el primero de los casos se logra construir una lógica mediante la cual las Conferencias Mundiales, Regionales y/ o Sectoriales constituyen el espacio privilegiado para consensuar las rutas marco de las reformas educativas nacionales. En ese sentido se oculta el papel de la economía en la orientación estratégica de las reformas, dotando a algunos organismos internacionales del sector educación con una especie de aureola de “neutralidad” que les faculta para elaborar documentos base, permeados por la agenda económica en educación, los cuales son presentados con el lenguaje propio de los educadores y el sector educativo.

En el segundo, se logra construir un sentido común de lo educativo que tiene como rango distintivo “despolitizar” el debate en el sector. La despolitización procura ocultar la dependencia de los sistemas educativos respecto a las agendas de dominación política global. Si éstas se ocultan resulta más limitadas las posibilidades de que emerjan propuestas alternativas al modelo hegemónico de dominación, de neo colonización cultural y –como lo alerta Henry Giroux- de conformación de zombis políticos como sustitutos de la ciudadanía crítica. Un indicador claro de ello, son las dinámicas mediante las cuales los sistemas escolares fueron abandonando -progresiva y aceleradamente- – las finalidades, tareas y estrategias vinculadas al pleno desarrollo de la personalidad que les caracterizó a sus inicios.

En el tercero, se logra consensuar la determinación de un monto mínimo del PIB (6%) y del presupuesto público (20%) para el sector de educación. Detengámonos brevemente en este último aspecto. Esta conquista de carácter progresivo, que sintetizaba una aspiración histórica del magisterio y sus organizaciones sindicales para garantizar el funcionamiento de robustos sistemas escolares nacionales y la ampliación de la cobertura de la educación pública, comenzó a ser vista como una importante porción del presupuesto público por parte de las grandes transnacionales del sector y para los empresarios locales.

Cada vez más economistas, administradores, especialistas en informática, comienzan a ocupar los cargos de Ministros de Educación o sus equivalentes; en muchos casos ya ni los viceministros del sector son educadores, ni tienen experiencias mínimas de aula en los sistemas escolares.

El Foro Mundial de Educación realizado en Incheon, Corea (2015) -donde se consensuaron las metas y el Marco de Acción 2030 para el sector- contó con la casi nula presencia de docentes en comparación con el protagonismo de los directores de los organismos económicos globales, los representantes de la filantropía empresarial y grandes transnacionales del sector educativo [v] . En este sentido, el logro más importante de este Foro que fue consensuar un monto mínimo del PIB y del presupuesto para alcanzar metas en EPT 2030, resultó ser un escenario privilegiado para allanarle el camino a las grandes transnacionales del sector tecnológico y de la medición estandarizada, quienes entienden el 6% PIB y el 20% del presupuesto público educativo, como un mercado global a disputar.

Hoy buena parte de este monto –del PIB y el presupuesto público en educación- está siendo invertido en la compra de chatarra tecnológica de rápida obsolescencia, el cual va a parar a las finanzas de las grandes trasnacionales informáticas. Otra porción es destinada a la aplicación de las pruebas estandarizadas (PISA y Ranking universitario, como ejemplos) cuyos resultados vienen prediseñados con orientaciones para las políticas públicas educativas. Crecientes montos del presupuesto educativo se destinan en compras de materiales bibliográficos a los grandes consorcios editoriales, así como a las corporaciones de alimentos que invaden el mercado de las llamadas políticas compensatorias y los programa sociales que se viabilizan a través de la educación. Finalmente, otra porción importante del PIB y el Presupuesto Público del sector se utiliza en infraestructura y actualización de las condiciones de planta física para albergar plataformas tecnológicas. Todo en nombre del necesario cambio educativo.

Paradójicamente, en momentos en los cuales se logra acordar un piso mínimo de inversión en educación, se genera una desinversión en salarios y condiciones de trabajo de los docentes y, en requerimientos que emanen de la determinación de necesidades, prioridades y aspiraciones desde las propias escuelas.

Analizados los ciclos y las operaciones de control a distancia, veamos ahora el último de los elementos: las modas educativas. Ellas se convierten en elemento discursivo central sobre el cuál gravitan las reformas educativas en cada uno de los ciclos y operaciones de control.

 

Las modas educativas que fragmentan la pedagogía

El fragmento es la herramienta ontológica y epistemológica predilecta del capitalismo para imponer su dominio. Por su parte el análisis de la realidad como totalidad y la dialéctica entre lo global y lo local, emergen como antítesis de ese proceso epistémico de dominación. Por caminos distintos a los de otros campos profesionales, la pedagogía se auto constituyó en la ciencia o la convergencia de ciencias que estudian al ser humano en su proceso de aprendizaje no limitándose a lo cognitivo, sino relacionando la organización escolar con la realidad histórica, política, económica y social concreta.

Esta comprensión de la relación entre el todo y las partes, dota a la pedagogía de perspectivas políticas no siempre compatibles con el sistema. Por ello, se inicia un proceso inducido desde esferas económicas, tanto en el magisterio como en las políticas públicas, de ruptura con la posibilidad de interpretación holística de la realidad. Las modas y “novedades discursivas acompañan y hacen “creíbles” para el público en general, las contrarreformas educativas que debilitan los avances progresistas precedentes.

Desde los años cincuenta del siglo XX las reformas dejan de hablar de las pedagogías, sustituyéndolas en distintos momentos por alguno de sus componentes como epicentro de la actividad de cambio educativo. Se habla de la importancia de trabajar un determinado fragmento de la pedagogía y se desacredita el potencial del conjunto de ellos actuando en la cotidianidad educativa. No desconozco con ello que detrás de cualquier enfoque pedagógico subyace una ontología y una epistemología política que condiciona su teleología. Lo que pretendo subrayar es el desarrollo de contrarreformas educativas que se fundamentan en modas educativas para romper cualquier posibilidad de interpretación de la realidad como totalidad.

Primero fue la moda de las didácticas (´50s), seguida de la moda de la formación de directores, supervisores y planificadores (´60s), posteriormente las modas del gerencialismo y la evaluación cualitativa (´70s). En la década de los ochenta del siglo pasado desembarca la moda educativa de más larga duración, la del currículo, la cual se instaló en los sistemas escolares durando casi treinta años, además con concepciones curriculares separatistas de las políticas y prácticas pedagógicas.

En cada una de estas modas se nos dijo que el fragmento era el epicentro de la actividad pedagógica y el elemento más importante para las reformas educativas. El común identificador de las modas educativas lo constituye, la concepción nomotética del ser humano, la invisibilización de la tríada contexto-docente-estudiante en interacción, y especialmente, la ruptura con la interpretación de la relación entre lo general y lo particular, del todo con las partes, de lo escolar con el contexto, es decir de la totalidad con lo cotidiano del hecho educativo.

Esta dinámica logró permear la estructura y el diseño organizacional de muchos Ministerios de Educación, los cuales cuentan, con direcciones de planificación, currículo, evaluación, supervisión, entre otros, pero no cuentan con una instancia organizacional que las integre; peor aún aparecen separadas administrativamente en vice ministerios distintos que no se articulan entre sí. El objetivo de romper con la mirada integral e integradora del hecho educativo fue realizado mediante la imposición de modas a partir de fragmentos de la pedagogía.

La moda más reciente es la de la evaluación de los sistemas educativos (dos primeras décadas del siglo XXI) con dos aristas centrales: la del rendimiento de los aprendizajes; limitándolo a cuatro áreas (lectura y escritura, matemáticas, tecnología y nociones de ciencia) y, de los docentes (uso del tiempo escolar, rendimiento estudiantil, mecanización de la carrera docente). En el caso de la educación superior se impone el modelo de los rankings. Se pretende ahora decir que lo importante son los resultados de estas evaluaciones y clasificaciones.

A tal punto han logrado construir hegemonía para sus propósitos que buena parte de las reformas y/o contrarreformas educativas que vienen generándose gravitan y son determinadas por los resultados de las pruebas PISA/OCDE y los rankings universitarios surgidos del tejido de sistemas estadísticos internacionales promovidos por el Banco Mundial y la OCDE.

Paralelo a las modas educativas, y con el propósito de destruir cualquier resistencia a la regresión educativa en marcha, se ha generado una renovada ofensiva contra el magisterio y la idea de planteles escolares. Estos mecanismos buscan socavar y destruir el espacio de la educación pública. Veamos las expresiones de cada una de ellas.

La docencia una profesión en riesgo de desaparición

La dominación y las resistencias son procesos objetivos y subjetivos, que se expresan en la realidad social, en este caso educativa. Los docentes somos actores/autores fundamentales en la construcción de ciudadanía no domesticada, interpretación científica del mundo, el aprender a aprender y el desarrollo del pensamiento crítico. Si se indaga con meridiana precisión, encontraremos que detrás de cada proyecto emancipatorio colectivo ha sido notoria la presencia de docentes, quienes coadyuvaron a abrir -desde las ideas y el ejemplo de sus posiciones- el camino. Por ello, el capitalismo desprecia tanto a los docentes.

El capitalismo ha querido arrebatar hasta la identidad a quiénes ejercen la docencia. Los apologistas del capitalismo han señalando, en distintos momentos y regiones –incluso desde paradigmas aparentemente progresistas- que, por ejemplo, no es correcto llamarse maestro o profesor. Esta línea discursiva se complementa con la que señala que “cualquiera puede dar clase y no se requiere mayor formación profesional que aquella propia de la transferencia de conocimientos” –como si la docencia y la pedagogía fueran simples tecnologías de enseñanza de contenidos- o que “la docencia es una seudo profesión de paso, es decir, para ejercerla mientras se alcanza el dominio de otra profesión de larga duración”.

Lo que está ocurriendo en muchos países donde se presentan las contrarreformas neoliberales de nueva generación (siglo XXI), no es otra cosa que un gigantesco ensayo del gran capital para aplicar la más feroz involución educativa en el plano de la educación pública con un capítulo especial en la eliminación de la profesión que lo ha caracterizado: la docencia. Si logran imponerlo en algunos países procurarán generalizarlos como nuevo modelo para América Latina y el Mundo.

Estas contrarreformas en marcha en distintas latitudes del planeta, son para el capitalismo en educación del presente, lo que en los noventa fue la Chile de Pinochet. El centro de las reformas neoliberales de nueva generación apuntan a la destrucción de la profesión docente atacando:

(a) El prestigio, la tradición y el reconocimiento social de los centros de formación profesional, especialmente aquellas caracterizadas por su perfil crítico como las normales y muchos institutos pedagógicos;

(b) la estabilidad laboral, que en las décadas precedentes había logrado un estatus singular en buena parte de las legislaciones nacionales; el Caballo de Troya que utilizan para ello son las evaluaciones docentes, la imposición de nuevos modelos de sistemas de ingreso y ascenso, el horizonte difuso de los sistemas de jubilaciones y pensiones docentes, muchos de ellos generados en la frontera de lo extra jurídico.

Paralelo a ello, en muchos lugares se está procediendo a la creación de un “ejército de reserva docente” que trabajaría por periodos cortos de 1 a 6 años, para lo cual son preparados mediante modelos Fast Track de enseñanza de técnicas básicas de transferencia de conocimiento. Finalmente, mediante el impulso de modelos de virtualización educativa.

Si no son necesarios docentes, no existe razón en las políticas públicas para financiar o poner en marcha normales o universidades pedagógicas. Para su progresiva sustitución se diseñan programas de formación docente inicial y de formación permanente de los docentes en servicio, paralelos o independientes a los que se realizan en las normales o universidades pedagógicas en la Región.

Los administradores de los sistemas educativos nacionales comienzan a aplicar el modelo norteamericano de formación docente Fast Track, cuyo rasgo más distintivo es la sustitución de lo pedagógico por tecnología de la enseñanza administrados por ahora en la mayoría de los casos, por y desde los Ministerios de Educación Nacional o sus equivalentes, pero que seguramente serán privatizados en el corto plazo;

(c) a las organizaciones sindicales autónomas del magisterio. Para ello coaptan, condicionan o desprestigian a las direcciones sindicales más patronales, persiguen a las más combativas y colocan nuevos mecanismos y obstáculos para limitar la sindicalización y las posibilidades de procesar cotizaciones sindicales. Sindicatos débiles o sumisos no serán herramientas eficaces del magisterio para resistir;

(d) el concepto de lo público, abriendo paso a la idea de mercado educativo. La profundización de las iniciativas de mercantilización y privatización educativa son crecientes, en las cuales el docente es un simple asalariado condenado a trabajar un fragmento de la mercancía educativa, objetivada en títulos.

El propósito de cada una de estas iniciativas no es otro que poder mostrar que se pueden administrar y llevar adelante sistemas educativos sin maestros(as), sin profesoras(as) y sin la profesión docente. Pero la ofensiva de las contrarreformas de nueva generación no se detiene allí. El nuevo espacio de desmantelamiento de la educación pública es el plantel y el aula como lugares de encuentro y construcción del imaginario colectivo de los sistemas escolares masificados.

Plantel educativo o pantalla virtual: la tecnología acecha a la escuela

Si la prospectiva planificadora de los sistemas educativos, desde la lógica capitalista, ya no requiere normales ni universidades pedagógicas porque la docencia deja de ser una profesión, el capítulo siguiente de la contrarreforma neoliberal será la destrucción del plantel escolar como espacio educativo socialmente construido para la enseñanza-aprendizaje durante los siglos XIX y XX.

La virtualización juega un papel especial en esta tarea. Un dato ilustra esta tendencia, durante el año 2014 desde el Banco interamericano de Desarrollo (BID) se promovió el modelo de enseñanza de “pirámide invertida” que en esencia y síntesis planteaba que dada la proliferación de computadores caseros y portátiles, los teléfonos celulares inteligentes y las tabletas electrónicas, así como la expansión de la internet y el wifi, estaba llegando el momento de desarrollar un modelo de aprendizaje “casero” basado en videos masivos y uniformes de enseñanza, en el cual la escuela se convierta fundamentalmente en un espacio de evaluación.

Evidentemente, ello se alimenta de la tendencia a sustituir inversión en infraestructura escolar por servicios tecnológicos -hardware y software- para mantener la expansión económica de la industria de las tecnologías de la comunicación y la información a escala global. La disputa por las partes del PIB y el presupuesto público en educación es cada vez más feroz y como en los demás campos confronta al capital nacional con el trasnacional.

Apagón Pedagógico Global (APG)

Todos los procesos descritos anteriormente nos han permitido señalar, desde hace ya varios años, el riesgo cierto, que en el marco de las transformaciones del capitalismo mundial del siglo XXI se genere un Apagón Pedagógico Global (APG). En la carta que el 9 de julio de 2015 doscientos treinta y seis educadores e investigadores educativos de todo el mundo le entregáramos a la señora Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, así lo alertamos. Esta tendencia a generar un APG se expresa en:

(a) la fragmentación de la pedagogía, en el impulso de modas temporales de algunos de sus componentes (didácticas, planeación, gerencialismo, evaluación, currículo, sistemas de evaluación escolar) que terminan generando una despedagogización de la educación y especialmente de la escolaridad;

(b) una desvaloración institucional y social de la profesión docente que conlleva a impulsar la idea que cualquier titulado puede ejercer la docencia, rompiéndose la noción de profesionalidad en el sector y de carrera docente e, incluso cuestionando la existencia de normales y universidades que forman docentes;

(c) un creciente discurso de desvaloración de la escuela, del centro educativo, con alternativas que golpean la noción de educación pública, como lo son la virtualización, la educación en casa o el concepto de espacios de aprendizajes como sustitutos permanentes de plantel y aula;

(d) la evaluación de aprendizajes en dos áreas cognitivas (pensamiento lógico matemático / lectura y escritura), una informativa (conocimiento sobre ciencias) y una instrumental (uso de tecnología) creando la noción que el resto de los aprendizajes son de segundo orden. Todo aquello que apunte al desarrollo integral del ser, individual y social, y la construcción de ciudadanía pasa a ser accesorio y prescindible. La estandarización de los criterios y valores de estas cuatro áreas de aprendizajes se presentan como equivalentes a la calidad educativa como aspiración ciudadana colectiva.

No es osado ni delirante plantear que de continuar esta tendencia al APG capitalista en educación, en las próximas décadas podría desaparecer la escuela y la escolaridad como las hemos conocido en los últimos siglos. El sustituto de los sistemas educativos pareciera ser una especie de apartheid educacional que llevaría la exclusión educativa a un nivel inimaginable en el presente, conduciendo a la humanidad a una barbarie civilizacional sin precedentes.

El giro economicista de las contrarreformas educativas que se está imponiendo de manera abierta y sin medias tintas, obliga a abrir un debate mundial respecto a su impacto en el corto y mediano plazo.

No es tiempo de lecturas románticas o aparentemente “despolitizadas”. Ni las reformas educativas ni los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son neutros y los resultados de su implementación dependerán en buena medida de la orientación política que alcance la sociedad mundial en el corto y mediano plazo..

Lo que está en juego, es el futuro de la educación pública de masas en el mundo. Es tiempo de revisar, analizar y proyectar el papel de las resistencias en la actual coyuntura de las reformas y contrarreformas educativas a escala global. Las reformas educativas que no se piensan, diseñan y aplican democráticamente con los y las docentes, terminan en dominación y conflictos para las sociedades.

Quizá sea tiempo de soñar con una organización de los educadores a nivel mundial que no esté atrapada por las lógicas de los partidos del status quo mundial ni por las trasnacionales económicas; es tiempo de pensarnos desde el protagonismo central de los docentes de aula. Las resistencias son la única garantía de una educación pública para todos y todas como camino para construir juntos otro mundo posible.

 

Lista de referencias y trabajo recientes vinculados

Bonilla-Molina, L. (2015). Calidad de la educación: Ideas para seguir transformando la educación. Ediciones CIM. Caracas Venezuela.

Bonilla-Molina, L (2016). Educación en la agenda para la elección del nuevo(a) Secretario (a) General de Naciones Unidas. Disponible en http://otrasvoceseneducacion.org/ archivos/99542

Bonilla-Molina, L. (2016). No dejemos solos a las maestras y maestros(as). (Carta a los candidatos a la secretaría general de la ONU). Disponible en http://questiondigital.com/?p=34137

Bonilla-Molina, L. (2016). La universidad Latinoamericana ¿Tiene falla de origen? Disponible en http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/101099

Bonilla-Molina, L. (2016). Universidad, apertura, cierre de carreras y programas de formación. Disponible en http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/108540

Giroux, Henry (2011). Zombie Politics and Culture in the Age of Casino Capitalism. Series: Popular Culture and Everyday Life – Volume 23- EEUU.

ONU (2016). Objetivos de Desarrollo Sostenible. Disponible en: http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/education

UNESCO (2015). Replantear la educación: ¿Hacia el bien común mundial? Ediciones Unesco. París. Francia. Disponible en http://unesdoc.unesco.org/images/ 0023/002326/232697s.pdf

UNESCO (2016). Unesco Science Report: Towards 2030. Ediciones Unesco. Paris Francia. Disponible en http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002354/235406e.pdf


El autor es docente con 37 años de experiencia de aula en la educación primaria, el bachillerato, el pregrado y el postgrado universitario. Actualmente es el coordinador internacional del portal http://www.otrasvoceseneducacion.org y Presidente del Centro Internacional Miranda.

[ii] Su análisis específico escapa a los propósitos y límites de extensión de este trabajo por lo que lo desarrollaré en otro artículo.

[iii] Ver las metas en http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/education/

[iv] La Conferencia de Bretton Woods deliberó en Julio de 1944 sentando las bases del sistema monetario, financiero y de gobernabilidad que rige al capitalismo mundial desde ese momento.

[v] Esto generó una firme carta de rechazo de centenares de educación en el mundo, la cual me correspondió consignar el 9 de julio de 2015 ante la Directora General de la UNESCO y actual candidata a la Secretaria General de la ONU Dra. Irina Bokova. Pueden leer y firmar la carta en la siguiente dirección electrónica https://www.change.org/p/maestros(as)-as-profesoras-es-investigadores-as-en-educacion-estudiantes-familias-organizaciones-del-magisterio-centros-de-investigacion-educativa-organizaciones-y-movimientos-soci-si-compartes-el-contenido-por-favor-expresa-tu-adhesion

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=216524

“La enseñanza basada en memorizar y hacer deberes es inadecuada”

vicentebermejo

Vicente Bermejo ha tenido una larga y enriquecedora trayectoria profesional en el ámbito de la psicología y la docencia.  Comenzó como profesor ayudante en la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad de Ginebra y ha impartido clases en la Universidad Autónoma de Barcelona, en la Universidad Complutense de Madrid, de la que es catedrático emérito, o la Universidad de Berkeley (California).

P: ¿Con qué trabajo ha disfrutado más?
R: He tenido cierta pasión por la investigación con niños y la enseñanza universitaria en general. Pero me resultará un tanto embarazoso concretar un trabajo que me haya suscitado especial disfrute. Mencionaré, no obstante, dos de mis obras. El primero es el libro “El niño y la aritmética”,  que recoge y analiza los resultados de las principales investigaciones realizadas hasta el momento en todo el mundo, incluidas las mías, en el ámbito del conteo y las operaciones de sumar y restar. En cambio, la segunda obra que supuso para mí también especial deleite fue“Cómo enseñar matemáticas para aprender mejor”. El objetivo primordial de este libro residía en ofrecer colaboración para mejorar el rendimiento matemático de nuestros escolares.

P: ¿Cuántos años ha estado dedicándose a la docencia?
R: He enseñado diez años en secundaria, especialmente en el bachillerato español en Ginebra para los emigrantes españoles, y treinta y ocho años en la Universidad, hasta mi jubilación. Continúo todavía impartiendo seminarios y conferencias al profesorado de Educación Infantil y Primaria y en dos Títulos Complutense (Máster y Experto).

“Ser profesor emérito de la Complutense es un honor para mí”

P: ¿Qué sintió al ser nombrado profesor emérito de la Complutense?
R: Este Título, que por otra parte es vitalicio según el B.O.E. y los Estatutos de la Universidad Complutense, constituye un gran honor para mí.  He de confesar que, al conocer los criterios para la concesión de este Título, esperaba, por tanto, recibir este nombramiento; no obstante, fue una gran satisfacción y agradecimiento a la Institución Universitaria.

“El rendimiento de los escolares españoles en matemáticas es intolerable”

P: ¿Qué quiso conseguir con su libro ‘Cómo enseñar matemáticas para aprender mejor’?
R: El objetivo principal perseguido con esta obra fue ayudar para mejorar el rendimiento matemático de los escolares españoles que, según las evaluaciones autonómicas, nacionales e internacionales, suelen ocupar las últimas posiciones en el ranking de las puntuaciones en matemáticas. Me resulta inaceptable e intolerable el bajo rendimiento de los escolares españoles en matemáticas. Este libro pretende mostrar cómo hay que enseñar las matemáticas de una manera eficaz, si conocemos primero cómo aprende el niño las matemáticas. No olvidemos que el protagonista del aula es el niño aprendiendo.

P: ¿Qué papel tiene la psicología en la educación?
R: La relación entre la psicología y la educación es sumamente importante, pero a su vez de una amplísima extensión. Por ello, continuando con lo dicho en la pregunta anterior, me limito a resaltar cómo la psicología (evolutiva y del aprendizaje) nos muestra al niño adquiriendo unos contenidos matemáticos concretos, al mismo tiempo que la educación nos aporta el modo eficaz de su enseñanza.

La relación entre el profesor y el alumno

P: ¿Cree que el rol actual de los profesores es equivocado?
R: Me gusta ver al profesor en el aula y el alumno aprendiendo, que es el único protagonista del aula. Por tanto, si partimos de que el alumno construye sus propios conocimientos matemáticos, por ejemplo, el rol del profesor resulta manifiesto, es decir, consiste fundamentalmente en ayudar y apoyar al alumno para facilitarle la construcción de sus propios conocimientos.

“El alumno es el único protagonista del aula”

P: ¿Cómo podría mejorarse la relación entre alumno y profesor?
R: El rol del profesor se ciñe fundamentalmente a apoyar el proceso constructivo de los conocimientos del alumno. En otras palabras, el alumno es un constructor de sus propios conocimientos y el profesor es un facilitador y apoyo de los alumnos en su construcción de conocimientos. La relación profesor-alumno debe basarse, en general, en el respeto mutuo y el desempeño de sus propias funciones en el aula, como acabamos de señalar.

P: ¿Cree que el profesor tiene la autoridad que requiere su profesión?
R: Creo que últimamente se ha reforzado legalmente la figura del profesor en este sentido. Pero entiendo que debería darse por supuesta esta autoridad en el aula, enfocando, en cambio, todos los esfuerzos en la creación de un clima de confianza y de colaboración que facilite el aprendizaje y formación de los escolares, que es el objetivo de la educación.

P: ¿Cree que la enseñanza actual saca lo mejor de sus alumnos?
R: A tenor de los resultados obtenidos por los alumnos en las evaluaciones nacionales e internacionales tendría que responder a su pregunta negativamente.La enseñanza de tipo tradicional consistente en repetir lo que dice el profesor y memorizar los contenidos escolares resulta pobre e inadecuada para formar convenientemente a los alumnos. En consecuencia, el rol del profesor no consiste en imponer, mandar deberes consistentes en repetir la información que él ha ofrecido, copiar lo que el profesor ha escrito en el encerado, etc. El principal cometido del profesor consiste en ayudar, hacer pensar, apoyar, facilitar el proceso constructivo que está realizando el niño en su aprendizaje

Fuente : CUV3

 http://www.cuv3.com/2015/09/01/la-ensenanza-basada-memorizar-deberes-inadecuada/

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Los estudiantes-soldado de José Antonio Marina

Competición dentro del entrenamiento de un cuerpo militar estadounidense. / US ARMY EUROPE

Elisa Ramírez, profesora en un centro público y miembro de Yo estudié en la pública.

¿Qué habría ocurrido si cualquier articulista más o menos desconocido hubiese sugerido que nuestro sistema educativo debe tomar ejemplo del modelo de entrenamiento del ejército estadounidense? Quizá poca gente se habría enterado y muchos de quienes sí lo hubieran hecho habrían considerado, con toda la razón, que quien firmaba el artículo tenía el juicio perturbado y un concepto de la educación más que sospechoso. Pero claro, “si lo dice Marina…” Pues si lo dice José Antonio Marina la propuesta sigue siendo igual de bárbara, y asusta mucho más aún, precisamente porque lo dice José Antonio Marina y hay a quienes el argumento de autoridad les basta para sustituir o complementar las tablas de la ley.

Ya el propio autor/ perpetrador de la propuesta parece anticiparse a la primera crítica posible, y, tras repasar los modelos pedagógicos que se ha dedicado a estudiar (ahora el del entrenamiento militar), advierte: “Me fijo solo en sus técnicas, no en el uso que después se hace de ellas”. Lo que equivale a obviar la finalidad con la que se diseñan y entrenan dichas técnicas; eso implica, si de educación se trata, eludir la pregunta fundamental de para qué educamos. En el artículo del ínclito Marina se presenta la respuesta, por si alguno todavía andaba despistado: para ser más rápidos que el enemigo. Ya tenemos ahí, una vez más, la educación concebida como lucha (cuánto recuerda a la “arena internacional” del primer preámbulo de la Lomce), la competitividad más brutal como motor educativo. Porque hablar de solidaridad o apostar por una finalidad humanista y humanitaria de la educación es de trasnochados, de perroflautas que creen que la educación debe servir para crear una sociedad más justa, más feliz y más igualitaria.

Muy en su línea, cita Marina el informe estadounidense, tan revelador para él: nada menos que el Army Learning Concept 2015; de él extrae entre otras la frase que comienza con: “En un entorno de aprendizaje global y altamente competitivo…” para a continuación ilustrarnos con cómo se debe educar en dicho entorno, sin que al parecer se plantee la posibilidad de que precisamente es ese entorno “altamente competitivo” el que urge cambiar. No vaya a ser que nos dé por educar a nuestras futuras generaciones para transformar el mundo. Considerar que este entorno y este mundo es el que hay que conservar y al que hay que adaptarse sí que es autocomplacencia, ya que la menciona, señor Marina. Pero claro, quienes tienen en sus manos de manera más efectiva el poder de cambiar el rumbo de una sociedad mediante leyes educativas más solidarias y equitativas (y Marina parece cosechar cada día un poquito más de influencia en nuestro país) no necesitan transformar en solidaridad la competitividad del mundo, tal vez porque casi siempre salen ganando. También los soldados estadounidenses son adiestrados en la obediencia ciega y empleados como carne de cañón para que se lucren unos cuantos.

Siguiendo con la loa del modelo militar, afirma Marina: “Esto implica un cambio pedagógico: convertir las actividades docentes en actividades de resolución de problemas, personalizar el aprendizaje, reducir las clases magistrales con ‘power point’, y utilizar actividades de instrucción apoyadas en medios virtuales”. Quien, a estas alturas, necesite leer un documento militar estadounidense para que se le ocurra reducir las clases magistrales o educar en la resolución de problemas (por citar solo dos de sus “ideas”) es que hace mucho que no pisa un aula; ya puede apellidarse Marina y leer cientos de informes de prestigio internacional. Por no hablar de la desfachatez de referirse a la superioridad militar estadounidense sin aludir siquiera a los millones de dólares que ese país invierte en armamento.

Termina el artículo afirmando que su deseo es “suscitar el sentimiento de emergencia educativa”; parece haber llegado a esta conclusión tras las palabras de Tony Wagner referidas a la universidad y al mundo de la empresa. Como si ese sentimiento de emergencia no se hubiese suscitado hace décadas entre amplios sectores de la población, que –es verdad– no gozaban del altavoz que al señor Marina le otorga su prestigio. Lo que sí tenían y siguen teniendo es una visión más lúcida de esa emergencia, que no empieza en la universidad ni en los despachos de una multinacional, sino en las aulas de las escuelas infantiles. Y es que, aunque cada vez son más los neurocientíficos que insisten en la importancia de respetar los distintos ritmos de aprendizaje de los niños y niñas, la Lomce y sus secuaces se empeñan en acelerarlos, para que desde pequeños les quede claro que deben ser rápidos, más rápidos que el enemigo.

Si algo podemos agradecer a José Antonio Marina es que cada día nos brinde más ocasiones de cultivar el espíritu crítico: nadie, por prestigioso que sea, está libre de airear mentiras, ideas perversas ni necedades. Su último artículo es un magnífico ejemplo de ello.

Fuente : https://www.diagonalperiodico.net/saberes/29048-estudiantes-soldado-jose-antonio-marina.html

7 frases que deberíamos decir a nuestros alumnos cada día

profesora

Si os pregunto qué maestro o profesor recordáis con mayor cariño, puede que lo tengáis claro (o no) pero no tardaréis en evocar momentos entrañables de la infancia. ¿Hacemos la prueba? Porque ese docente que viene a vuestra mente debía tener cualidades humanas o vocacionales que lo hacían brillar de forma especial.

Imaginad que lográsemos reunir en una larga lista los atributos que destacamos, cada uno de nosotros, de “nuestros profesores”. Estoy segura de que coincidiríamos en muchos: ¿vivía con gran pasión su vocación?, ¿escuchaba a sus alumnos?, ¿os hacía sentir únicos?, ¿os animaba y motivaba?, ¿despertaba vuestra ilusión por aprender?, etcétera.profesora Eneko

Ilustración: Eneko

Docentes, sois esto y más para vuestros alumnos, sois sus referentes. Pero me gustaría recordaros algo en lo que a veces no reparamos y realmente tiene un peso especial en nuestra relación con ellos: Hay frases que nos llenan el corazón y el alma, que nos invitan a crecer y a confiar en nosotros mismos. Hay palabras que alimentan nuestra autoestima, que nos regalan paz y felicidad; y todavía más si vienen dichas de la boca de nuestro profesor.

En este artículo quiero reclamar ese lenguaje que, por obvio, a veces no le damos el valor que tiene. ¿Os apuntáis?

“Sé que sabrás hacerlo”

Algunas palabras tienen el poder de reconfortar y hacernos sentir capaces de cualquier cosa. Fortalecen nuestra confianza y nos animan a emprender proyectos nuevos. Este tipo de expresiones son importantísimas durante la infancia y la adolescencia, que es el momento en que se está forjando la personalidad. Necesitaréis haceros con un buen repertorio para la escuela: “Creo en ti”, “no dudo que lo conseguirás”, “lo vas a lograr”.

“¿Por qué no pruebas?”

frases motivadorasCuando hablamos desde el corazón y animamos a nuestros estudiantes a arriesgar, les llenamos de energía. Con nuestra actitud positiva y cercana; les recordamos que confiamos en ellos y, sobre todo, que tiene la capacidad para creer y crecer. Las experiencias que vivimos nos hacen ser la persona que somos y es así como se forja nuestra identidad.

Tomad nota de las siguientes expresiones, os serán útiles para retar a vuestros estudiantes: “¿Te atreves a probar?”, “¿y si lo intentamos juntos?”, “¿te animas a hacerlo?”

“Me encanta cómo eres, me encanta cómo haces esto”

Una parte importante en la construcción de la autoestima es la interacción con otras personas. Con el inicio de la escuela infantil, nuestros pequeños alumnos empiezan a relacionarse con otros niños de su edad y es bonito (y necesario) recordarles que cada uno de ellos es único y especial. ¡En la diferencia está el valor!

“¿Y si tratas de verlo de otra forma?”

Tendemos a ofuscarnos en nuestros propios pensamientos y nos resulta entonces difícil ver las cosas desde otro punto de vista. De tal manera que es genial disponer de alguien que nos empuje a pensar de distinta forma y que abra nuestra mente, ¿no os parece?

Creo que esta es una buena frase (en todas sus variantes) para que los alumnos se pongan en el lugar de otra persona y así conducirlos hacia un pensamiento más positivo y empático: “¿Crees que tu compañero Marcos pensaría igual?”, “¿mañana volverías a pensar lo mismo?”

“¡Cuánto te has esforzado!”

Todos necesitamos sentir que nuestros esfuerzos son reconocidos y no solo los logros que alcanzamos. Así es como la motivación recae en el camino y no únicamente en la meta final. Por eso, cuando destacamos con palabras bonitas la dedicación que nuestros alumnos han puesto en una tarea, fortalecemos esos comportamientos y actitudes positivas.

¿Queréis saber algunas expresiones que podéis emplear? “Te implicaste mucho en el trabajo de grupo”, “has trabajado duro en ello”,“puedes estar orgulloso, ¡cómo te has esforzado!”, etcétera.

“Sé que te sientes…”

Los niños necesitan aprender vocabulario emocional para entender lo que están sintiendo y poner voz a sus emociones. Solo así logran identificar sus sentimientos y compartirlos con nosotros. Desde la escuela, podemos acompañar esas emociones, es decir, podemos pronunciar en voz alta cómo creemos que se sienten para ayudarles: “Veo que estás muy feliz”, “veo que eso no te ha gustado”, “me parece que estás enfadado.”frases

“Me importa tu opinión, ¿qué piensas sobre esto?”

Cuando damos valor a las opiniones de nuestros estudiantes, estos se sienten  reconfortados y satisfechos. Advierte en que sus pensamientos son importantes y que cada uno de nosotros tiene su propia forma de pensar. Esto se traduce en unos beneficios inmediatos en la convivencia en las aulas: nuestros alumnos se muestran más receptivos y tolerantes y receptivos, y se promueve el diálogo entre ellos.

Os animo a repetir a menudo las frases que os he compartido. Aunque simples, dichas de forma consciente y en el momento adecuado; consiguen generar actitudes muy positivas en nuestras aulas y sacan a relucir lo mejor que tenemos las personas, esas cualidades humanas únicas que nos hacen especiales.

Rocío López Valdepeñas es maestra especialista en innovación educativa y emprendimiento.

Fuente : http://www.educaciontrespuntocero.com/slider/7-frases-que-deberiamos-decir-a-nuestros-alumnos-cada-dia/31238.html?utm_source=phplist1060&utm_medium=email&utm_content=HTML&utm_campaign=7+frases+que+los+docentes+deber%C3%ADamos+decir+a+nuestros+alumnos+cada+d%C3%ADa%2C+entrevista+a+Montserrat+del+Pozo+y+m%C3%A1s+noticias

Educar para crear

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   Foto : es.sott.net

En un mundo en el que impera un capitalismo salvaje y deshumanizador, se buscan nuevos paradigmas educativos para acabar con injusticias y permitir el desarrollo de personas libres e íntegras.

La llave de este cambio está en las escuelas que, como ejes vertebradores de la sociedad, pueden contribuir a formar personas más justas y felices, responsables de sus decisiones e inmunes al sistema consumista que domina nuestras vidas.

Sin embargo, la escuela  muchas veces no es sinónimo de educación porque el actual sistema educativo aún se basa en la obediencia y en la competencia.

Durante el siglo XIX y ante el avance de la Revolución Industrial se necesitaba una masa” de trabajadores útiles para el sistema capitalista y, por ello, comenzaron a importar la idea de la educación prusiana. Las escuelas se organizaron como fábricas con instalaciones separadas, toque de timbres, horarios estrictos y una estructura verticalista. Así, los Estados con la excusa de la igualdad que suponía una educación pública, gratuita y obligatoria, encontraron un método eficaz para controlar el parecer de su población y mantener la estructura social.

Más de un siglo después poco o nada ha cambiado. La educación sigue fragmentada en asignaturas inconexas, los niños continúan encerrados en aulas alejadas de la naturaleza y la materia sigue siendo estática y sin movimiento, únicamente formada por palabras.

Por ello, no es de extrañar que los niños se aburran en clase y pierdan la curiosidad innata que les lleva a aprender, y que la genialidad en el pensamiento divergente, que es la capacidad para buscar más de una solución a los problemas y un ingrediente básico de la creatividad, caiga a medida que los niños pasan por la escuela, desde un 98% a los tres años de edad a un 30%, tras 10 años de educación. Tampoco que, en estos últimos años, haya habido un gran aumento en la tasa de Trastornos del Déficit de Atención diagnosticados en todo mundo. No es lógico que, para poder pasar por la escuela, uno de cada diez niños tenga que ser medicado con psicofármacos que anestesian sus capacidades y duermen sus grandes potenciales.

Frente a este panorama tan desolador surgen diferentes alternativas pedagógicas que buscan desarrollar las competencias necesarias que cada niño necesita para alcanzar el éxito en su vida y ser feliz. Estas escuelas integrales, a través de la interacción con un entorno natural, consiguen que los niños desarrollen su pensamieto crítico, su capacidad de comunicación y de trabajo en equipo, además de una gran inteligencia emocional. En ellas se respetan los distintos ritmos de aprendizaje e intereses de cada niño, y se fomenta la pregunta y la indagación antes que el consumo de ideas.

Así se forman personas que mantienen la alegría y las ganas de vivir propias de la infancia y se cumple el verdadero objetivo de la educación: lograr una buena calidad de vida.

Sara Mosleh Moreno
Periodista

Fuente : http://ccs.org.es/2015/06/26/educar-para-crear/

La “educación” que aplasta nuestra creatividad y consciencia

educacionqueaplasta

Hoy en día, la formación adecuada y las prácticas de autodesarrollo son más asequibles gracias a los medios de comunicación social.
El psicólogo británico Ken Robinson, autor del libro The Element: How Finding Your Passion Changes Everything, echa toda la culpa al entorno que agota rápidamente los bien escasos recursos psicológicos de la persona haciéndola percibir de manera continua los flujos informativos sin poder analizarlos debidamente. Una de las opciones sería desconectarse temporalmente de los medios de comunicación, el teléfono e Internet para tratar de recobrar energías. Pero tenemos dependencia informativa parecida a la drogadicción. Estamos pendientes de tantas minucias, sin hacer caso a cosas realmente importantes, como, por ejemplo, los descubrimientos científicos capaces de voltear nuestra conciencia.

Se suele pensar que algunas personas son creativas y otras no. Pero esto no es del todo cierto. La creatividad es algo inherente a la naturaleza humana. Pero el sistema la oprime a través de las guarderías infantiles y escuelas. El pensamiento divergente es la capacidad de pensar de manera distinta a los clichés aprobados, lo que justamente constituye la variable creativa de la mentalidad humana. Según estudios científicos, el nivel de divergencia en los niños de edad preescolar alcanza el 98 %, pero disminuye hasta el 10 % en los de la secundaria y sigue bajando. Para los veinticinco años, la persona apenas si tiene el 2 % del nivel de divergencia. Un ejemplo muy simple. Frente a cualquier circunstancia inesperada, como un apagón eléctrico o cosas por el estilo, la población de las grandes ciudades se da al pánico. La dependencia de las altas tecnologías puede llegar a extremos críticos, cuando la persona se siente despistada e incapaz de hallar soluciones frescas.

Las tecnologías modernas nos facilitan mucho el logro del resultado, por lo que acabamos delegando parte de las funciones a los equipos mecánicos o electrónicos para nunca más volver a pensar en ellas. Así, los niños contemporáneos ya no son tan ágiles para contar mentalmente, prefieren andar con una calculadora. Por un lado, esto les permite liberar energías, mas por otro, simplemente dejan de hacer esfuerzo. Algunos psicólogos aseveran que por esta misma razón puede disminuir la capacidad imaginativa del niño, porque si antes le bastaba un palito para imaginarse montando a caballo, ahora hay formas concretas, visualizadas, del animal, lo que debilita su potencial imaginativo. – Evgueni Tatárintsev.

El sistema de enseñanza parece estar concebido para matar la capacidad de reflexionar. El experto agrega que las clases de informática a nivel de primaria tienen efecto negativo, porque son demasiado profundas. En vez de dibujar y esculpir, los niños preparan presentaciones según esquemas estándar. Teóricamente, la escuela puede crear condiciones adecuadas para el desarrollo de la creatividad infantil, pero es la familia la que debe tener el papel central en este asunto.

El niño, desde que nace, comienza a estudiar el mundo que lo rodea. Es inteligente, activo y aprehensivo porque aprovecha sus tres herramientas básicas a la vez: la inteligencia, el cuerpo y las emociones. La armonía de estas tres funciones asegura su desarrollo equilibrado a partir de la curiosidad y el interés.

La mayoría de las personas no siente su cuerpo, ni sus emociones. No los analiza, ni es consciente de ellos. Es esto lo que nos convierte en robots. Los niños, en cambio, tiene muy bien desarrollada esta “inteligencia corporal”. Sienten muy bien su cuerpo y sus emociones, así como las emociones de otras personas. La crueldad del proceso educativo hace que el niño vaya perdiendo contacto con su cuerpo, y al separarse del mismo, se llene de estereotipos impuestos y obligaciones de todo tipo. – Anfisa Kalistrátova.

Los psicólogos destacan dos enfermedades del siglo XXI, o mejor dicho, dos formas de neurosis que atormentan la conciencia de la mayoría de las personas. La escasez de dinero y la falta de tiempo. Las dos cosas son fantasía pura, un autoengaño que remplaza las necesidades auténticas que solo podemos ver si nos detenemos un instante para escudriñar en el interior de nuestra mente. ¿Qué es lo que realmente necesitamos? ¿Qué queremos? ¿A dónde vamos?

Tony Fernández Reyes

Conjugando adjetivos

Visto en : es.sott.net



		

	

Niño de trece años deja la escuela y diseña su propio sistema educativo

logan

Con trece años, Logan Laplante se sube al pódium de TED y dicta una conferencia acerca de la importancia de hackear la educación tradicional. Sus padres decidieron sacarlo de la escuela a los nueve años y permitir que el niño buscara un camino más afín a él, que fomentara su creatividad en lugar de ofuscarla. Logan ahora recibe enseñanza hogareña, estudia las materias estándar (física, química, matemáticas, literatura…) en Starbucks y también forma parte, por ejemplo, de grupos de alpinismo y esquí.

Lo que Logan parece haber hackeado es que lo importante no es a qué te vas a dedicar cuando seas grande, sino qué tan sano y feliz estés. Allí, de acuerdo a Logan, reside el gran problema de la educación, y hackearlo depende absolutamente de quién lo haga. De sus tendencias e intereses, de su capacidad de hacerlo. Él parece tener una capacidad y elocuencia muy por encima del puberto común. Pero por otro lado también parece estar programado para encarnar todas las tendencias y “modas TED” de la actualidad.

Parece hablar de sí mismo como si se leyera (como un lugar común) desde la perspectiva de ojos adultos, “Soy un adolescente”, dice, “y cómo la mayoría de los chicos adolescentes, paso la mayor parte de mi tiempo preguntándome cómo se desordenó tanto mi cuarto por sí solo… o cómo consigo gustarle a las chicas”. Pero, como él mismo apunta en su conferencia, ya era hora de un adolescente hablara por los intereses de los adolescentes y su educación. En ese sentido su plática es muy relevante.

Su premisa principal es: “¿Qué pasaría si basáramos la educación en la práctica de estar felices y sanos?” Y la dirige al público adulto que toma esa gama de decisiones. Logan habla de los contrastes entre un tipo y otro de educación y cómo en el sistema usual se omite la enseñanza de ser felices y estar saludables, los dos elementos más importantes de la vida. Dicho de otra manera: no somos felices porque triunfamos, sino que triunfamos porque antes supimos ser felices.

Hackear la educación es una manera de empoderar al niño a decidir qué lo hace feliz y qué fomenta su creatividad. Propuesta que sin duda vale la pena atender.

 

Fuente : pijamasurf.com