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La complejidad del hombro

La articulación del hombro es la de mayor movilidad del cuerpo humano, lo que la convierte en una de las más complejas y difíciles de estudiar

Por Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón

En el presente artículo analizaremos la articulación del hombro, a través de una visión general de su complejidad y dificultad, para presentaros en posteriores artículos las principales lesiones y su incidencia o relación con la práctica deportiva, centrandonos en la escalada y en la musculación. Para iniciarnos en el conocimiento de esta articulación expondremos datos relevantes en relación a su biomecánica, anatomía y fisiopatología, por lo que es obligado haceros llegar datos que demuestran la complejidad de la que es la articulación más móvil del organismo.

La articulación del hombro está formada por la unión de la cabeza del hueso húmero y la cavidad glenoidea de la escápula. Es la articulación dotada de mayor movilidad del cuerpo, lo que sucintamente la convierte en una de las más complejas e inestables.

Es una articulación que registra porcentajes de movilidad especialmente llamativos en comparación con otras articulaciones, destacando este dato por encima de su componente de fuerza o estabilidad.

Es a la vez una de las articulaciones más complicadas de testar al presentarse realmente como un complejo articular formado por cinco articulaciones. Hablar de la articulación del hombro es hablar realmente de un complejo articular formado, como ya hemos dicho anteriormente, por cinco articulaciones, de las cuales tres son articulaciones verdaderas: la escapulohumeral, acromioclavicular y la esternocostoclavicular. Las otras dos articulaciones son falsas: subdeltoidea y escapulotorácica. Las cinco funcionan simultáneamente y en proporciones variables de un grupo a otro.

A pesar de que no se trata de una articulación de carga, presenta una gran vulnerabilidad con respecto a los traumatismos, tanto directos como indirectos, lo que unido a la gran complejidad de acción de los músculos que la componen, el estudio de las causas de lesión resulta un verdadero reto de estudio biomecánico.

La complejidad del hombro

Algunos datos que confirman la dificultad y a la vez la complejidad de esta articulación pueden ser el hecho de que tan sólo cuatro de los veintiséis músculos que actúan sobre el hombro tienen acción directa sobre la estabilidad glenohumeral, el resto actúan mediante mecanismos indirectos como la tensión muscular producida por el tono muscular, la compresión producida durante la contracción muscular y el efecto barrera que produce esta misma contracción.

Otro dato sorprendente es la falta de congruencia entre las dos superficies óseas principales de contacto, el húmero y la escápula. La cabeza humeral queda alojada en una cavidad situada en la escápula, en su borde superoexterno, cavidad glenoidea, que presenta un diámetro menor que la cabeza humeral. De tal forma que, ante una estructura convexa, como es la cabeza del húmero, existe una estructura cóncava que la alberga como lo es la cavidad glenoidea con una proporción 4/5 veces más pequeña que la cabeza del húmero. Esta incongruencia favorece la alta movilidad del hombro pero a su vez facilita los componentes de luxación o subluxación de la misma.

Por último, solo mencionar que en recientes estudios sobre los mecanismos anatómicos de estabilidad en el hombro, sorprende saber que uno de los mecanismos principales de estabilidad del mismo se encuentra en el medio líquido que alberga la cápsula, a través de su presión frente a acciones de movilidad a modo de embudo evitando la luxación e imprimiendo coaptación a la articulación. El próximo mes ahondaremos un poco más en las lesiones referentes a la articulación del hombro.

Fuente: http://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/complejidad-hombro_0_564143819.html

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La división entre ciencias y letras es falsa

Sofía Barroso

Hoy enfocaremos este tema de la división entre ciencias y humanidades de una forma divertida y sencilla para que veamos cómo realmente esta división no es sólo innecesaria, sino humorística. Cuando empleamos nuestras facultades intelectuales en algún tipo de tarea no estamos compartimentando el cerebro. No existe una parte del cerebro dedicada a las matemáticas y otra a las palabras o al lenguaje. Utilizamos todo el cerebro.

Durante años nos han hecho creer que debemos tener unas inclinaciones naturales hacia las letras o las ciencias. Que unos somos creativos, artísticos y bohemios, y otros calculadores, lógicos y pragmáticos. Incluso se han valorado las matemáticas y las ciencias por encima del lenguaje o la creatividad. Parece ser que muchos olvidan que lenguaje y evolución, cuando hablamos de inteligencia humana, van de la mano. Al fin y al cabo, el lenguaje —y no el cálculo— es lo que nos diferencia de otras especies. Un gato tiene más capacidad espacial y de cálculo que una persona corriente.

Dejando a un lado estos comentarios jocosos, pondremos algunos ejemplos concretos para ver que en realidad esto es una tontería: Empezaremos con la música, que es el ejemplo más conocido. ¿Cuántos pensaban que la música era cosa de inspiración y sentimientalismo? Pero al final acabaron descubriendo que los músicos empleaban la misma habilidad lógica que emplean los matemáticos. Sí, la música es matemática pero con otros símbolos, especialmente la clásica. Muchos eruditos coinciden en que la música clásica debería llamarse, en realidad, música exacta.

O vayamos a la poesía, muy propia de almas llenas de pura emoción y susceptibilidades, de sufrimientos y emociones a flor de piel. ¿Será sencillo plasmar lo incontrolable de ellas en una métrica perfecta? Es increíble comprobar cómo el golpe de voz de cada verso está perfectamente calculado, dentro de unos parámetros que si no existieran, no podrían denominarse soneto, romance, o verso alejandrino

¿Y qué hay de la medicina que ha llegado a convertirse, con la cirugía plástica, en imprescindible para alcanzar el ideal de belleza? ¿No es acaso la belleza y la armonía un concepto humanístico? Las ciencias también tienen “letras” en su ejercicio y sus herramientas. Pensemos en un botánico o médico que no conozca los nombres científicos, todos en latín. O en un ingeniero que no conozca el relieve geográfico o la demografía del lugar en el que va a construir.

Y si nos vamos ya a disciplinas aún más complejas como la Historia o la Historia del Arte, veremos que la clasificación de “ciencias sociales” o de  “artes y humanidades” es aún más graciosa. Ingenieros, geólogos, arquitectos, lingüistas, químicos, biólogos y físicos se unen para encontrar respuestas. La Historia no es sólo un asunto sociológico ni meramente narrativo. ¿Cómo esperaban saber las herramientas que utilizaba un egipcio para esculpir la estatua de Ramsés II?

Sí… las humanidades no son exactas y no siempre cumplen sus parámetros. Pero la ciencia también tiene muchas teorías que no siempre han llegado a contrastarse. Las ciencias y las humanidades son una sola cosa: conocimiento. Estamos acostumbrados a mirar el conocimiento concreto, pero olvidamos mirar su funcionamiento desde un ángulo general. Aunque nos especialicemos en la parte que más nos guste, siempre tendremos que utilizar recursos de la otra. Tal y como decía una profesora de escultura que tuvimos en la Escuela de Artes de aquí de Jerez: “Si quieres esculpir el cuerpo humano, debes simular su anatomía desde dentro, desde los huesos, músculos y tendones.” Sí… desde el bachillerato de biología se reían de nosotros por paletos. ¡Pero nosotros también tuvimos que estudiar anatomía!

Fuente: https://www.lavozdelsur.es/la-division-entre-ciencias-y-letras-es-falsa

A propósito del conflicto sobre el acceso a un puesto en el área de Estratigrafía de la Facultad de Geológicas en la Universidad de Oviedo. La endogamia universitaria

Hace ya más de una década el diario El País publicaba un extenso artículo firmado por el biólogo Miguel Delibes de Castro y otros doce profesores y catedráticos de Universidad, en el que, bajo el sugestivo título de “Uno de los nuestros…”, coincidente con el de una de las más afamadas películas del subgénero del cine de mafiosos, se hacía un análisis certero y demoledor sobre las causas y las consecuencias de la endogamia universitaria española.

El documento, publicado en la edición impresa del periódico el 30 de octubre de 2006, comenzaba afirmando que, a pesar del escaso interés que el asunto despertaba en la sociedad, “pocas cosas tienen tanta trascendencia para nuestras expectativas de vida como la selección del profesorado universitario”, porque seleccionar a malos profesores lastra el desarrollo y la innovación, reduce las oportunidades de formación de las nuevas generaciones y supone un derroche absurdo de dinero público.

Se lamentaban Delibes y sus colegas de que en España la selección de los profesores universitarios se realizaba “con demasiada frecuencia por procedimientos poco transparentes, donde amiguismo y enchufe pesan sustancialmente más que la investigación y la docencia”, y, por lo que se refiere específicamente a las cátedras, “por un sistema de padrinazgo, amparado en una estructura de áreas de conocimiento que establece una red de intercambio de favores entre catedráticos”.

Los firmantes atribuían estas prácticas caciquiles a tres causas evidentes: la falta de rigor en la selección de los tribunales o comisiones de selección, la total impunidad de los miembros de estas comisiones por sus decisiones arbitrarias y el amiguismo sistemático (“mi candidato es fulanito”, “le debo un favor a menganito”, “no da el perfil”, “no es lo normal en el área”).

Ciertamente, el nepotismo y el clientelismo en los procedimientos de provisión de docentes universitarios no es un mal originado con el “Régimen del 78”. Más bien, nos parece una de las prácticas más perniciosas heredadas de la corrupción institucional del franquismo, en las que se ha subrogado la democracia representativa. Gregorio Morán cuenta con desgarradora maestría en El cura y los mandarines el monumental tongo organizado en 1962 en la oposición a la primera cátedra de Lógica convocada tras la Guerra Civil, con el que se roba de forma indecente el puesto a Manuel Sacristán para dárselo a Manuel Garrido, un gris profesor apadrinado por el Opus Dei.

Lo triste y dramático ahora es que estos casos sigan repitiéndose con demasiada frecuencia en la España contemporánea, como ponen de manifiesto, por ejemplo, la serie de nombramientos nepotistas en la Universidad Rey Juan Carlos, denunciados hace unos pocos meses.

La revista ATLÁNTICA XXII aborda muy oportunamente en su último número la endogamia y el desprecio de la meritocracia en la Universidad de Oviedo, con dos reportajes de distinto calado y alcance. De un lado, el peculiar, caprichoso e inconstitucional sistema de acceso a un doctorado de Ciencias de la Salud, en el que la valoración de una carta de presentación pesa más y es más decisiva que el expediente académico y la experiencia de los candidatos. El coordinador del doctorado explica con toda crudeza cómo entiende la igualdad de oportunidades y la valoración de los méritos de los aspirantes: “Si tengo dos alumnos, uno que lleva currando conmigo 3 años y otro que no tengo ni pajolera idea de quién es, y el que está conmigo tiene una forma de hacer la tesis y el trabajo, y el otro no, pues me quedo con el que tengo. Y eso no se llama nepotismo, se llama obvio y lógico”.

Y, de otro, las vicisitudes y quebrantos por los que está pasando el proceso selectivo para cubrir un puesto en el área de Estratigrafía de la Facultad de Geológicas, con una primera adjudicación anulada en primera instancia por la Universidad de Oviedo y luego por la Justicia, una segunda propuesta de nombramiento anulada en vía administrativa por la Universidad y un expediente disciplinario en marcha incoado a los miembros de la Comisión de Selección.

En este segundo reportaje, se pone en boca de “algunas voces del Departamento” que fue el padre de uno de los candidatos, antiguo profesor de la Facultad, el que habría trajinado para crear esa plaza y que ahora, de forma más o menos explícita, estaba intentado que la misma fuera adjudicada a su hijo, que ya había trabajado bajo su dependencia. En el reportaje se dice que “suceder al padre parecía el paso siguiente en esta trayectoria laboral tan estrecha”.

Como la plaza se adjudicó, en las dos ocasiones en la que fue convocada, a otra candidata, el hijo habría montado en cólera, recurriendo las adjudicaciones y denunciando a los miembros de la Comisión de Selección. Así contado, parece un caso de nepotismo y de “tráfico de influencias” de manual, en el que, además, los componentes del tribunal serían víctimas de una persecución injustificable.

No tenemos suficientes elementos de juicio para pronunciarnos sobre los supuestos tejemanejes de padre e hijo en los procesos de creación y provisión de la plaza. En todo caso, quienes dispongan de pruebas para acusaciones tan graves debieran ponerlas de inmediato en manos de la Fiscalía. Pero sí hemos accedido a la “verdad judicial” de una parte del conflicto, la que se contiene en la sentencia de 26 de enero de 2017 del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo Nº 5 de Oviedo, que ha devenido firme al no haber sido recurrida por ningún interesado, y cuyo fallo se pretende achacar por uno de los intervinientes en el reportaje de ATLÁNTICA XXII a la falta de “conocimientos técnicos sobre la materia” por parte del juez.

El fundamento de derecho cuarto de la sentencia es muy clarificador sobre el contenido del primer proceso selectivo y sobre las irregularidades que llevaron a la anulación de la primera adjudicación de la plaza:

– La comisión de selección introdujo unos factores de corrección para valorar distintos méritos, y lo hizo en función de su proximidad mayor o menor a la Estratigrafía. Sin embargo, al hacerlo así transformó lo que era una convocatoria para un área de conocimiento en otra bien distinta.

– La plaza no se convocó con un perfil determinado sino para el área de Estratigrafía, adscrita al Departamento de Geología. Y un área de conocimiento se define por un campo del saber caracterizado por la homogeneidad de su objeto de conocimiento, una común tradición histórica y la existencia de comunidades de profesores e investigadores, nacionales o internacionales, como precisa el artículo 71.1 de la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades.

– El área de Estratigrafía incluye dentro de su campo docente un determinado número de disciplinas y líneas de investigación, siendo la Estratigrafía una más de ellas. Por consiguiente, no cabe privilegiar determinadas materias en defecto de otras cuando todas caben dentro del área de conocimiento y la convocatoria no lo prevé.

– La comisión de selección utilizó un criterio reduccionista, utilizando pautas de valoración que no se contemplaban como posibles en las bases de la convocatoria.

En conclusión, la sentencia afirma que la comisión de selección incurrió en un claro ejemplo de vulneración de la “ley del concurso” al introducir contenidos no contemplados en las bases de la convocatoria. Esta es, de momento, la “verdad judicial” del caso, la única probada y juzgada en sentencia firme, al margen y con independencia de las supuestas maniobras paternofiliales.

VER SENTENCIA AQUÍ

Javier Álvarez Villa. Funcionario de carrera del Cuerpo Superior de Administradores del Principado de Asturias y presidente del Conceyu por Otra Función Pública n´Asturies.

http://www.atlanticaxxii.com/

http://otrafuncionpublica.

http://asturbulla.org

 

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=237342