No sin su perra

Campaña de una madre de Málaga en Change.org para que la Junta permita a su hija asistir a clase con ‘Dora’, su perra de asistencia médica, capaz de anticipar las crisis epilépticas de la niña

A. ALCANTARA / 22 May 2016
La pequeña Patricia con su perra 'Dora'.La pequeña Patricia con su perra ‘Dora’.

“Mi hija Patricia, de 12 años, lleva dos años recibiendo clases a domicilio porque no puede asistir al instituto, a causa del cáncer que padece, además de epilepsia y desorientación”. Así arranca el llamamiento de una madre de Fuengirola que está promoviendo una campaña en Change.org para que la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía en Málaga permita a su hija asistir a clase acompañada de su perra ‘Dora’, que “es quien mejor la conoce y que lleva siendo entrenada más de 4 meses para dar atención continua y vigilancia a niños y adultos como Patricia”, que sufre continuas crisis epilépticas que ‘Dora’ es capaz de anticipar.

Marisa Jiménez, la madre de Patricia, ha reunido ya más de 32.000 firmas a través de la plataforma Change.org para lograr que, a partir del curso que viene, la Junta permita a su hija asistir a clase acompañada de su perra al instituto ‘Eduardo Janeiro’ de Fuengirola, donde está cursando sus estudios.

DOS HORAS AL DÍA

La petición de Marisa describe así la situación: “No queremos negarle su derecho a asistir a clase, por eso nuestra idea es que el año que viene vaya a clase 2 horas cada día más el recreo. Ahora hemos empezado con 1 hora al día, en el IES ‘Eduardo Janeiro’ de Fuengirola. ¿Pero qué pasa si Patricia necesita ir al baño, o sufre una de sus crisis epilépticas continuas? Ahora soy yo, su madre, quien tiene que pasar esa hora al día en la secretaría del instituto para atender sus necesidades. Pero si pudiera ir acompañada de su perrita de asistencia médica, ‘Dora’, no ocurriría nada”.

La madre de Patricia, que además de epilepsia y cáncer está recibiendo radioterapia que a su vez le afecta a la memoria y el sentido de la orientación, recuerda en su petición a través de Change.org que en Andalucía la figura del perro de asistencia no está regulada, como sí lo está en otras comunidades como Madrid o Cataluña. Marisa se dirigió a la Delegación de Educación en Málaga y la respuesta fue, según transcribe en su petición, que “no existe una normativa específica andaluza que regule la asistencia del alumnado a los centros educativos acompañado de perros de asistencia”.

NO SÓLO PARA PATRICIA

Sin embargo, recuerda Marisa, los perros guía sí están permitidos, y añade que desde el centro le dicen que, “en caso de que viniese un monitor o monitora para Patricia, no sería solo para ella, con lo cual si en el momento de necesitar ayuda no está cerca, ¿de qué le sirve? Su perra es quien mejor la conoce”.

Fuente : Andalucesdiario. es   http://www.andalucesdiario.es/ciudadanxs/no-sin-su-perra/

 Licencia CC BY SA
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La educación inclusiva

educacióninclusiva

La necesidad de una educación inclusiva está cada día más presente en el panorama educativo tanto en el plano internacional como localmente. Sólo a modo de ejemplo : la Unesco y el BIE, con motivo de la 48ª reunión de la Conferencia Internacional de Educación (2008), hacen referencia a ella como “el camino hacia el futuro” en la orientación común que deberían adoptar los sistemas educativos nacionales.

Para captar la idea de educación inclusiva debemos tener en cuenta, en primer lugar, el aspecto ideológico y ético de la misma :

El reconocimiento y la valoración de la educación como un hecho esencial que ha de garantizarse a todas las personas, sin ningún género de discriminación o exclusión, es un valor y un principio fundamental, abiertamente ideológico, no fáctico.

Es importante, en este sentido, tener en cuenta la idea de la justicia como sustento de la educación inclusiva, para lo cual es necesario poner de manifiesto las incontables situaciones de injusticia y discriminación educativa que experimentan algunos alumnos y alumnas y, por otro lado, cultivar el razonamiento y el debate público democrático, pues si la democracia es deliberación, ése es el espacio natural para detectar y señalar las injusticias.

El segundo aspecto que nos debe ayudar a ordenar la reflexión y el debate democrático sobre este tema es el relacionado con los sujetos de la educación inclusiva y los aprendizajes debidos. En cuanto a los sujetos, la educación inclusiva acoge a todas las personas, pues todas son sujetos del derecho universal bajo el cual se ampara. No se trata de reducirla a la idea de algunos alumnos singulares. No es el nuevo término dado a la educación especial. Sin que lo sea, podemos preguntarnos hasta qué punto está resultando inclusiva la referencia a la educación inclusiva cuando se trata de poner de relieve la preocupación por el alumnado más vulnerable. En ese sentido está surgiendo el poner el énfasis en el término educación de calidad para todos y que, precisamente en función de su carácter de calidad, no puede restringirse sólo a algunos alumnos y alumnas. Este planteamiento gira en torno al concepto de participación. Pareciera que el término de inclusión sugiere cierta pasividad mientras que el de participación refuerza la noción de un sentimiento activo.

¿Cuáles serían los aprendizajes a incluir?  Habría que poder compatibilizar objetivos y trayectorias educativas personalizadas. La estandarización y la despersonalización de la enseñanza entorpecen las posibilidades de participación.  Hasta tal punto es así que se puede afirmar que mientras el profesorado y los centros no estén en disposición y con recursos para personalizar los procesos de enseñanza y aprendizaje, ajustados a las necesidades educativas de la diversidad del alumnado, la inclusión educativa seguirá siento un deseo apenas realizable. En este contexto será importante implicar activamente a toda la comunidad educativa, no sólo al profesorado. Para ello es imprescindible crear y sostener alianzas escolares, familiares, comunitarias y sociales.

Por otra parte, enseñar a cooperar y aprender a cooperar nos acercan a un modelo de trabajo desde la orientación educativa diferente a lo que se ha hecho hasta ahora. Resaltemos que la colaboración y el trabajo en red son el camino a seguir, aunque no la respuesta que cada centro o profesor necesita.

En resumen, la naturaleza de la inclusión educativa es la propia de un proceso complejo, contradictorio y dilemático. Sin duda la complejidad favorece la inacción y dificulta el cambio necesario. Estamos hablando de una enorme, quizá revolucionaria, transformación de los sistemas educativos conocidos hasta la fecha, lo que suscita más interrogantes que respuestas, respuestas que nadie tiene por el momento y que, esperamos, aparecerán mediante el trabajo con los conceptos e ideas que acabamos de exponer.

Extracto de : Echeita, Gerardo y Domínguez Gutiérrez, Ana Belén. “Educación inclusiva. Argumento, caminas y encrucijadas”. En : Aula, vol. 17, 2011, pp. 23-35

Educación inclusiva

Según el Cermi, el Pacto Social y Político por la Educación debe tener como marco de referencia la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Para ello, ha de revisarse con celeridad la legislación. Se debe garantizar el principio de acceso normalizado del alumnado con discapacidad a los recursos educativos ordinarios, sin discriminación o segregación, proporcionando los apoyos necesarios para la inclusión educativa en un entorno educativo abierto. De igual modo, es preciso asegurar la libre elección del proceso educativo.

Asimismo, es necesario incorporar los principios de no discriminación, accesibilidad universal y diseño para todos en los procesos de enseñanza-aprendizaje y en los de evaluación, en la aplicación de los materiales didácticos y las nuevas tecnologías, así como en los contenidos de formación del profesorado.

Además, es preciso que los proyectos educativos de los centros incorporen planes de atención a la diversidad que tengan su reflejo entre los indicadores de calidad de los mismos, así como en la aplicación del principio de equidad. También se debe asegurar que el Plan de Becas y Ayudas al estudio esté al alcance de todos los estudiantes con discapacidad.

Por otro lado, es necesaria una mejor coordinación del profesorado y del desarrollo de la Ley de las lenguas de signos españolas. Asimismo, se hace imprescindible la coordinación con el movimiento asociativo.

Extracto de : Perfiles, 260, abril 2010