Educación: aprender y compartir proyecto

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                                   Aprendizaje basado en proyectos en el IES Jaranda, en colaboración con el Cohousing de Servimayor

El aprendizaje basado en proyectos permite a los adolescentes y mayores de Jarandilla de la Vera un marco de aprendizaje y convivencia que está mejorando la vida de todos

– Escritora, conferenciante y enfermera especializada en salud mental

Cada persona posee su método de aprendizaje, el apropiado dadas sus características de inquietud, paciencia, capacidad  de concentración, de memorización, de síntesis, de análisis, de comprensión, de interés, de concreción, de materialización… Pero hasta hace poco tiempo la enseñanza se daba mayoritariamente a través de un solo método: el de la memorización. Y así, en muchos casos, los aprobados dependían en gran medida de la capacidad de retentiva de los alumnos. Igualmente, en el área de las ciencias, las intervenciones  eran unilaterales, de manera que se aprendía porque sí, sin llegar a saber casi nunca cómo podrían aplicarse en lo cotidiano, paralizándose el potencial de reflexión, creatividad e ingenio del alumno. De esta forma, muchos chicos y chicas que parecieron no poseer grandes dotes para el aprendizaje, pasaron desapercibidos o peor aún, fueron descalificados, cuando quizá poseían un gran potencial que nadie supo descubrir por no saber cómo enseñarles a aprender.

Cuando se firmó la Declaración de Bolonia, se cruzaron críticas a favor y en contra, fundamentalmente sobre la manera en la que se habían asentado las bases que según esta declaración, aseguraban una mejor y mayor calidad en la enseñanza, tanto por parte del alumno como por parte de los profesores. El aprendizaje basado en proyectos y el uso de las TICs como herramienta básica para fomentar la comunicación y el manejo de la información con el objetivo de potenciar en el alumno las capacidades indispensables para su integración en el mundo y en la vida, así como la necesidad de asegurar su autonomía a la hora de elaborar sus propios juicios ateniéndose a hechos reales pero permitiéndoles un espacio de reflexión en el que poder desarrollar sus talentos creativos, pretendían hacer llegar a los alumnos la idea de que, ahora sí, Europa estaba preparada para recibir sus aportaciones y crecer acompañados de ellas.

Entre  la complejidad que el proceso educativo posee y las múltiples reformas que nuestro sistema ha padecido, el Aprendizaje Basado en Proyectos, parece un soplo de aire fresco y una llamada a la esperanza no solo por el aprovechamiento de la enseñanza en sí, sino más y mejor, por el de las capacidades individuales que cada alumno posee y las capacidades docentes y humanas que sus profesores son capaces de aplicar para ese fin. Porque, que nadie se lleve a engaños, esta nueva forma de aprender es además una nueva forma de enseñar: alumnos y profesores están embarcados en una aventura en la que no siempre han creído a partes iguales, pero en la que comparten un amplio y novedoso espacio para  descubrir juntos.

Los profesores del IES Jaranda lo saben muy bien y utilizan con frecuencia la palabra “desaprender” para contarme como transcurre su jornada ahora que aún están en la primera parte del proceso. Y es que, cuesta arrancar de  la costumbre la certeza de que cuando  queramos recordar, repasar o aprender en el último minuto, ahí estará el libro con su literalidad para sacarnos del aprieto.  Retirar el libro de texto, aún cuando a muchos les resultaba aburrido e incluso desconocido, generó el mayor de los obstáculos porque al menos tenían la posibilidad de utilizarlo en algún momento. A cambio se les dio la oportunidad de participar en el proceso del conocimiento, de modo que cada uno pudiera abordarlo desde la perspectiva que más y mejor les facilitara el aprendizaje.

De esta manera, aunando técnica, tecnología, estrategia, paciencia, capacidad de motivación, entre otros muchos recursos, se intenta que al mismo tiempo que aprenden las materias, los  alumnos desarrollen y potencien interés, curiosidad, seguridad en ellos mismos, pensamiento crítico, empatía, dotes de comunicación, creatividad, etc. Un reto tan ambicioso, como coherente que pone de manifiesto la  valiosa e indispensable aportación del docente a la sociedad del conocimiento que Europa quiere crear.

Los contenidos didácticos son indispensables para el desarrollo del individuo en muchos sentidos, sin duda. El aprendizaje basado en proyectos garantiza que al mismo tiempo que los aprende  sepa como aplicarlos a su vida real y cotidiana y le propone oportunidades para validar su potencial humano, tanto si lo conoce como si no. Los profesores que trabajan con este aprendizaje ven al alumno de forma mucho más respetuosa con el ser humano y sus derechos; lo ven como las personas que son ya en ese momento, sus circunstancias, sus capacidades de superarlas o aprovecharlas, su potencial para desarrollarse el día de mañana conforme a sus posibilidades, sus deseos, sus ambiciones. Les ayudan a ser tolerantes y a serlo ante la frustración, a respetarse a sí mismos y a los demás.

El aprendizaje basado en proyectos se apoya en  el derecho a ser todo  lo que se puede y se quiere ser. Pero por sí mismo, el método no lo conseguiría. Son sus profesores quienes aceptan este importante reto que más tarde, no lo olvidemos, tendrá una repercusión en nuestra sociedad. Y así, los alumnos recogen estas oportunidades y tratan de darles sentido en la realidad que ahora tienen más a mano.

Con esta completa metodología, en la que las actividades que fomentan el crecimiento y la evolución personal son otro de los pilares, los alumnos y alumnas del IES Jaranda, se han sumado junto a sus profesores a un proyecto de relación intergeneracional con una Residencia de ancianos basada en el Cohousing, -Servimayor- con los que se relacionan de una forma sincera, altruista, y voluntariamente cercana con las personas que allí viven. Esta admirable actividad ha provocado una mejora objetiva en el ánimo de los mayores que repercute positivamente en su día a día. Observando este respeto que muestran estos jóvenes  más allá de la edad, más allá de los contenidos didácticos de un libro de texto, una se da cuenta de lo que un buen profesor significa en nuestras vidas y de lo que aportan a veces casi de manera silenciosa, a  la sociedad.

Profesores como Ignacio, Álvaro, Javier, Chelo, Manuel, y como José Francisco un profesor de matemáticas que se adelantó 30 años y quiso dar a  sus alumnos de  COU algo más que derivadas e  integrales de pizarra. A ellos, a todos los profesores que han buscado sacar lo mejor de la mejor manera, las gracias más sinceras aunque quizá nunca lleguen a saber hasta qué punto del camino y durante cuánto tiempo más, han sido importantes compañeros de sus alumnos.

Fuente : El diario. es  http://www.eldiario.es/desigualdadblog/Educacion-aprender-compartir-proyecto_6_500160000.html

by-sa_petit

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