5 maneras de hacer que los niños odien la lectura

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El analfabetismo es un gran problema en todo el mundo, llegando a afectar a países tan paradigmáticos como los Estados Unidos. De acuerdo con un estudio publicado el año pasado por el Department of Education de EEUU., 32 millones de adultos (o sea, el 14% de la población) de este país no sabe leer. 21% de adultos lee por debajo del nivel de 5º grado. Y 19% de los graduados con título secundario. Sí, personas graduadas. Esta gente realmente tiene un diploma, que generalmente se considera un símbolo de la más básica de las educaciones, pero no saben leer.

Y las cifras de analfabetismo no han mejorado en 10 años, a pesar de todos las pruebas e incentivos que se han puesto en marcha para la efectividad del profesor y del “No Child Left Behind” o el “Now Common Core”.

Pero aún más escalofriante que el número de adultos de este país que intentan la lectura es el número de gente que sabe leer pero elige no hacerlo.

Esta es la tragedia real del sistema educativo de este país. En palabras de Mark Twain : “El hombre que no lee buenos libros no tiene ventaja sobre el hombre que no sabe leerlos”.  Con todas las innovaciones modernas en la enseñanza y el rígido control que el gobierno tiene sobre lo que se enseña y cómo se enseña y cuándo se enseña…y las pruebas…, y a pesar de la cantidad de gente que el sistema produce en masa cada año con niveles de lectura “por debajo del básico”, el fallo real del sistema es el número de gente que no  quieren tener absolutamente nada que ver con la lectura…el número de personas que nunca cogerá otro libro después de la graduación en secundaria.

“Alliteracy” (algo así como no-alfabetización) es la etiqueta que se da a la epidemia creciente de desinterés general por la lectura. A diferencia del analfabetismo, la no-alfabetización afecta a los que tienen la habilidad para leer pero están completamente desinteresados en la lectura.

Pero la gente no nace con un desdén por la palabra escrita. Muchos niños están fascinados por los libros. Pero en algún momento a lo largo del crecimiento a estos niños se les expulsó del placer de leer.

¿Cómo haces para que una persona odie la lectura? He aquí algunos modos probados para eliminar cualquier rastro de placer de la experiencia lectora.

1. Libro de texto aburridos y enseñanza programada de la lectura. Lea el párrafo y responda a las preguntas. Enjuagar y repetir ad nauseam. Es una gran práctica para hacer bien los exámenes. Mantiene los balances de los editores. Y hace que las escuelas se sientan serias con respecto a la mejora de los niveles de lectura…y se crean graduados en serie listos para trabajar…que no lo están en realidad.Y hace la lectura horriblemente aburrida. Limita las materias y no inspira formas de pensar más profundas o creativas.

2. Pruebas estandarizadas. Alimenta a un niño con una firme dieta de pasajes de comprensión aburridos, precisamente como práctica para pasar “el examen”…porque eso es lo importante, ¿verdad?¿Notas de exámenes? De hecho asegurémonos de que estamos “enseñando en función del examen” siempre, dejando aparte cualquier cosa que pudiera interesar al estudiante. Nada de aprendizaje superfluo. Nada de aprender sólo porque estás interesado en ello…o, el cielo nos perdone, porque lo disfrutas. Eso no es importante. ¡Las notas del examen son importantes! La clase de ser humano en que se convierta al estudiante es irrelevante. Sólo interesa que  puedan pasar los exámenes,  y por tanto probar la efectividad de la educación de “calidad” que están ofreciendo.

De hecho, pasemos periodos completos de clases dedicados a enseñar estrategias para pasar los exámenes. Los estudiantes sólo necesitan saber pasar el examen. No hay que hacer conexiones reales al contenido del texto. Sin tiempo para compartir ideas. Sin tiempo para la reflexión. Sin tiempo para aplicar nuevos conocimientos. Sin tiempo para la reflexión o la absorción. Sólo rodea de un círculo A, B o C y pasa a la siguiente tarea sin sentido. Una vez que la lectura llega a ser una habilidad que tiene que ser evaluada y cuantificada y planificada y analizada, pierde sus cualidades personales y humanas…y especialmente la naturaleza mágica que la lectura  tiene cuando se lee por simple placer. El sistema está más preocupado por que los niños sepan leer, que por que el niño lea realmente. (Posiblemente porque eso es más difícil de evaluar, planificar y analizar).

3. Asignar tareas lectoras y pruebas y trabajos diseñados para resaltar los puntos que crees que el estudiante debería conocer. Asegúrate de que ven la literatura a través de tus valores y experiencia vital, en lugar de filtrarla a través de sus propios pensamientos y valores y realidad. Asegúrate de que hay sólo una respuesta correcta a esas preguntas y trabajos. Y asegúrate de nunca vas a dar al lector la oportunidad de decir lo que piensa realmente sobre el libro.

4. Haz de la lectura una tarea rutinaria. Una manera estupenda es a través de los diarios de lectura. Hazles escribir cuánto tiempo pasaron leyendo, con una sinopsis desprovista de significado, de lo que han leído.

Otra forma estupenda de hacer de la lectura una lata es a través de listas de vocabulario. Llena sus días con trabajo relacionado con palabras que no tengan significado fuera de su contexto. Es una práctica corriente hacer que un estudiante pare de leer si se encuentran con una palabra que no entienden. Anímales a abrir un diccionario para mirarla (Quizás incluso a copiarla e identificar la parte de la oración y el origen lingüístico y luego escribir una oración original usando esa palabra). ¡Eso es estúpido! Como adulta que ama la lectura y tiene un vocabulario bastante impresionante (a causa de la lectura, podría añadir), NUNCA suelto lo que estoy leyendo para mirar una palabra…y no estoy segura de que no me hayan forzado a hacerlo en clase. Fastidia! Interrumpe el flujo de la trama y hace de la lectura una carga y una competición. Yo desarrollé (y sigo desarrollando) mi vocabulario a partir de la lectura. Mucho. Y encontrándome las palabras una vez y otra y otra en su contexto…tienen sentido. No se necesita diccionario.

5. Hazles leer en voz alta delante de otras personas.Nada puede hacer más que un niño odie la lectura que la vergüenza, así que haz de la lectura una fuente constante de posibles fallos y de humillación pública. Haz que los niños lean en voz alta los unos delante de los otros, incluso aunque los niveles de lectura puedan ser enormemente diferentes. Y sigue adelante y haz que los lectores lentos o los cohibidos o los introvertidos lean públicamente mientras los lectores seguros y avanzados escuchan. Adelante. Haz que esos niños balbuceen las palabras o lean lentamente mientras los otros niños se ríen o pierden interés o hacen gestos. Adelante y haz que esos lectores inseguros se sientan tontos y estúpidos y avergonzados.

Para citar a Mark Twain otra vez “Si un gato se sienta en una estufa caliente, ese gato no se sentará en una estufa caliente de nuevo. A ese gato no le gustan las estufas”. Haz de la lectura una experiencia dolorosa y molesta para alguien, y esa persona va a evitarla durante el resto de su vida.

Si dejo suelta la conspiranoica que hay en mí, sugeriría que el sistema ni siquiera quiere crear lectores. De hecho, esa conspiranoica interior podría incluso postular que el sistema quiere DESANIMAR a la gente para que no lea. Quizás porque los lectores ávidos están expuestos a una fuente pensamientos y opiniones diferentes, y son más empáticos y mejores pensadores críticos. Ponderan y cuestionan y van a lo más profundo. ¿Qué mayor amenaza para “el sistema” que la gente que piensa realmente…y no sólo regurgita los patrones de pensamiento que el sistema prescribe?

Aunque pienso firmemente que la gran mayoría de los profesores son gente maravillosa y que hicieron carreras en educación por todo tipo de razones nobles y honorables, la verdad es que son subalternos en un sistema muy resquebrajado. El sistema educativo estadounidense  se ha convertido en un torrente de estrés y resultados de exámenes…un lugar donde el verdadero aprendizaje (las valiosas lecciones de vida como aprendizaje útil y poderoso) está devaluado.

Así que, ¿cuál es la respuesta? Probablemente no es fácil, pero podríamos empezar sólo con dejarles leer…lo que ellos quieran. Sin un solo pensamiento sobre cómo afecta a las notas de los exámenes o de la  graduación o cualquier otra cosa que pueda medirse.

Porque el verdadero valor de las cosas no puede ser planificado y analizado y evaluado. Así es la vida y el aprendizaje, también.

Porque…bien…la vida es aprendizaje.

Traducción libre del artículo de Alice Jones Webb en http://themindunleashed.org/2015/02/5-ways-make-children-hate-reading.html 

 

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