Hay que cambiar la escuela

escuelafragmentada

El origen de la escuela se ha asociado a unas determinadas funciones vinculadas al su tiempo  y las características de la sociedad que la genera, nace inmersa en tensiones propias de una sociedad atrapada entre demandas y necesidades contradictorias. Ahí cobraban sentido estas instituciones. Sin embargo, el mundo ha cambiado, como así también la forma de verlo e interpretarlo. En el contexto de estos cambios la escuela parece estar perdiendo el lugar clave que ha tenido en su origen y no se ha adaptado a las nuevas, pero igualmente contradictorias, demandas sociales.  El modelo se ha degradado y la identidad perdida ya no puede ser reconstruida por el simple hecho de que tampoco puede serlo la sociedad  que le dio origen.

En la actualidad, la escuela ni siquiera logra que todos puedan finalizar con éxito la educación básica. Mucho menos garantizar el acceso a competencias más complejas, necesarias y relevantes, que el mundo actual demanda. La escuela “fragmentada” es una realidad. Nuestro sistema educativo no termina de resolver con éxito la continuidad curricular  de la educación básica. Tradicionalmente arrinconada en la enseñanza primaria, no ha logrado aún, a pesar de los esfuerzos legislativos de continuidad, de ampliación de derechos, hacer de la educación básica una trayectoria curricular unificada, aspecto que hoy tiene mayor relevancia en un contexto internacional en el que se demanda, a su vez, el aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Es posible que la tradicional separación entre enseñanza primaria, secundaria obligatoria y enseñanza posobligatoria ya no se ajuste a la realidad actual. Existe una poco justificada separación entre estas etapas educativas y, además,  una gran variedad de fragmentaciones y  circuitos diferenciados, que se gestan a lo largo de la configuración de las trayectorias escolares. La educación obligatoria constituye un derecho que no se concreta para un porcentaje alto de la población ; por tanto, aunque pueda parecer paradójico, a pesar del largo camino recorrido en esta dirección, en el comienzo del siglo XXI aún es un desafío pendiente.

Aunque la escuela actual queda descrita como un espacio de contradicciones, tensiones y paradojas, no es menos cierto que, muy posiblemente, sea el único espacio real con el que contamos actualmente.  La escuela no es prescindible, es necesaria para ampliar las oportunidades de los sujetos, sobre todo, de los que menos oportunidades tienen. Es necesario cambiar la escuela, pero también lo es que siga existiendo.

Conclusiones de : Monarca, Héctor A. “La escuela fragmentada”. En : Revista Iberoamericana de Educación, nº 57 (2011), pp. 203-215

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