La educación a distancia

educaciónadistancia

 

Al nacer la educación a distancia generó grandes dudas respecto al logro de saberes y competencias propios de estos estudios.  A estas alturas del desarrollo de propuestas educativas no presenciales, nadie, de manera fundamentada, puede poner en duda la eficacia y la eficiencia de las mismas, cuando éstas se llevan a cabo con la calidad que debe exigirse y siempre que contemplen los parámetros pedagógicos propios de la modalidad a distancia.

En una reciente publicación del Departamento de Educación de Estados Unidos, en la que se realiza una búsqueda sistemática de la literatura de investigación desde 1996 hasta julio de 2008, se identificaron más de un millar de estudios empíricos de aprendizaje en línea. La selección de estos  estudios se basó en el contraste con la enseñanza presencial, en la medida de los resultados de aprendizaje y en la aplicación de diseños rigurosos de investigación, básicamente de carácter experimental o cuasi-experimental. Se seleccionaron 51 de entre ellos, aquellos que ofrecían una mayor fiabilidad, para ser objeto del meta-análisis. Pues bien, tras esa revisión se encontró que, como promedio, los estudiantes en el aprendizaje en línea mostraron mejores resultados que los que recibieron programas cara a cara (0,14). Por otra parte, fueron superiores a ambas prácticas los resultados de los estudiantes que siguieron la modalidad de blended-learning (0,35).

Es cierto que se ha criticado el aislamiento social que pueden sufrir los estudiantes a distancia. Sin embargo, el criticado aislamiento era estimado positivamente por estudiantes que consideraban un valor el poder trabajar de forma independiente y por su cuenta. La distancia física proporciona oportunidades para la reflexión y el análisis crítico, sin la cercanía, coactiva a veces, de un profesor. La reflexión y la contemplación de las ideas ofrece más oportunidades para asentar los aprendizajes que el aquí y ahora del aula. No obstante, las mejores experiencias procuraron siempre establecer los medios necesarios para dar mayores oportunidades posibles para la relación profesor-alumnos y de éstos entre sí, porque la socialización no deja de ser uno de los más relevantes principios pedagógicos.

Por otra parte, las nuevas tecnologías y, en especial, el advenimiento de las tecnologías colaborativas parece que  vienen frenando esa falla de los estudios a distancia, la de la soledad, la de la escasa interacción.  A través de las herramientas que nos proporciona la Web 2.0 se permite una mayor independencia al estudiante, una mayor autonomía, pero, a la vez, mayores posibilidades de colaboración y de aumento de la eficiencia pedagógica. Existen muchos autores convencidos de que el fenómeno Web 2.0 es el aspecto de la sociabilidad que tiene mayor potencial para mejorar la educación.

Don Olcott, director del Observatorio de la Alta Educación sin Fronteras, señala que los programas educativos del futuro son los online y las universidades que prosperarán son las que ahora aprovechan el potencial y la importancia de la educación a distancia.

Extracto de : García Aretio, Lorenzo. “¿Se sigue dudando de la Educación a Distancia?”. Revista Española de Orientación y Pedagogía. Vol.21, nº 2, 2º cuatrimestre 2010, pp. 240-250

 

Una respuesta

  1. […] See on paideiablog.wordpress.com […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: