Educación para un desarrollo sostenible

 

La relación entre la humanidad y el medio ambiente ha cambiado con el paso del tiempo, de tal manera que el equilibrio entre ambos se ha diluido y el ser humano se ha convertido en el elemento dominador del entorno ejerciendo una presión cada vez mayor sobre el mismo. Esto supone un control abusivo sobre el medio ambiente y ha provocado que, en la actualidad, éste se encuentre inmerso en un proceso de destrucción.

Resulta, pues,  urgente y necesario generar un profundo cambio en el pensamiento y en el estilo de vida de la sociedad de nuestro tiempo, que traiga consigo una transformación del modelo económico vigente.

Así, el cambio económico debe producirse bajo la influencia de un auténtico desarrollo sostenible, que no puede venir configurado por el poder político o los mercados ; debe ser producto de la reflexión y la acción consensuada de la sociedad civil.

Esta transformación en la forma de pensar y de vivir sólo es posible a  través de la interacción de las tres dimensiones educativas : la formal, la no formal y la informal; la educación no puede reducirse sólo a la escuela y a los niveles de la enseñanza reglada, sino que debe incluir a todos los  sectores económicos, políticos y sociales. Esta circunstancia adquiere, si cabe, más importancia cuando se trata de la cuestión ambiental, ya que sin la intervención de todos estos agentes no es posible que los ciudadanos, de hoy y del futuro, interioricen lo que significa realmente “desarrollo sostenible” y actúen de forma comprometida y responsable respecto del medio ambiente. Así,  una completa y eficaz educación para un desarrollo sostenible debe ser el resultado de la influencia mutua entre los tres contextos educativos : el formal, el no formal y el informal. A su vez, este hecho está relacionado con el concepto de educación como proceso ; no tiene ningún sentido que los individuos reciban la educación para un desarrollo sostenible en los niveles de la educación infantil, primaria o secundaria y que posteriormente no vuelvan a estar expuestos a ninguna acción educativa vinculada a la preservación de nuestro entorno. La educación para un desarrollo sostenible debe estar presente a lo largo de toda la experiencia vital de las personas.

Por otra parte, la educación como proceso implica dar prioridad a un método de enseñanza-aprendizaje interactivo y colaborativo, en el que el alumno desarrolle la capacidad de reflexión, el pensamiento crítico y el razonamiento lógico.

Por otra parte, la educación para un desarrollo sostenible sólo será eficaz si se transmite como un contenido transversal. En la correcta incorporación de la educación para un desarrollo sostenible como contenido transversal, juegan un papel fundamental las familias y la comunidad docente ; para ello, ambas instancias deben reconocer la importancia de la educación en valores y saber transmitirla.  Resulta, pues imprescindible una sólida formación que capacite a los padres y a los docente para comunicar los contenidos éticos, entre los que se encuentra la educación para un desarrollo sostenible.

Extracto de: Sierra Macarrón, Leonor. “La educación ambiental o la educación para el desarrollo sostenible : su interpretación desde la visión sistémica y holística del concepto de medio ambiente”. En : Educación y Futuro, 26 (2012), 17-42

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