La educación estética a través de la educación artística

La cultura estética del ser humano es el conjunto de estímulos que le mueven a la emoción, que le conmueven en su interior en un proceso personal de objetivación del estímulo.  La felicidad humana se cultiva, en parte, atraída por los objetos estéticos sin razón utilitarista, con carácter lúdico y espontáneo, provocadores de la imaginación.

Hay una razonable cercanía entre arte y estética y a veces suelen interpretarse como un todo. Pero no sólo es el arte lo que genera un goce estético. Éste puede venir dado por la contemplación de la naturaleza, por el propio pensamiento creador, por la esfera de las relaciones humanas, etc. No sólo nos atrae la belleza en las llamadas bellas artes, sino en todas las realidades y acontecimientos que tejen la existencia del hombre.

Puesto que la estética implica una dimensión más genérica que el arte, sabemos que su crecimiento se puede estimular desde dentro y desde fuera de la educación artística. Sin embargo, nos importa tratar de descubrir adónde nos lleva el recorrido que vincula la educación estética con la educación artística y de qué modo la primera se ve fortalecida por la segunda.

Apoyada en la fuerza expresiva y comunicativa de los lenguajes simbólicos, la educación artística se presenta como una experiencia de aprendizaje en sí misma. Su práctica robustece una serie de objetivos pedagógicos como la ampliación del horizonte de los sentidos, la mejora de la calidad del mundo perceptivo propio y la relación con los demás, los objetos, la naturaleza y el ámbito cultural universal.

Por esto la educación de la dimensión estética a través de la educación artística puede ayudarnos a conseguir en los alumnos :

– la ampliación de su registro sensorial y sensible

-la mejora de la atención en la contemplación de ideas, de sonidos y de imágenes

-la práctica del juego imaginativo, el ejercicio de la fantasía

-el aumento de su vocabulario expresivo y comunicativo

-la mejora en su capacidad de selección y de decisión para generar representaciones simbólicas

-la formación de un juicio estético

-el compromiso colectivo vinculado al deseo de compartir sentimientos.

En la intervención en el aula podríamos establecer cuatro momentos que empujan a cada alumno a reaccionar ante los diferentes estímulos del proceso creativo : la fase de sensibilización, la de identificación, la de desarrollo y la de producto.

A la fase de sensibilización le corresponden los conceptos de despertar, descubrir, inquietud, necesidad, vivencia.

A la de identificación : reflexión, descubrimiento, reconocimiento, adquisición de identidad

A la de desarrollo : Exploración (saber quién soy) y búsqueda de respuestas (darle una respuesta al otro)

A la de producto : Manifestación ante los demás del yo

Porque sabemos que a los alumnos hoy ya no les vale solo estudiar. Es fundamental que desarrollen sus capacidades personales relacionadas con su imagen, su autoestima, su comprensión del lenguaje no verbal, sus dotes para la observación y sus facultades creativas para adaptarse a cualquier entorno. Y es aquí donde debe tener un sitio muy importante el trabajo de la educación expresiva, de la educación estética y de la educación artística.

Extracto de : Sánchez, Galo. “Educación estética y educación artística : reflexiones para una enseñanza creativa”. En : Aula, 16, 2010, pp.21-32

2 comentarios

  1. Muy interesante el artículo!

    • Gracias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: