La escuela vista por la literatura infantil

Fermín Ezpeleta Aguilar publica un artículo en el Anuario de Investigación en Literatura Infantil y Juvenil (nº 8, 2010, pp. 7-28). Se titula “La escuela en la última literatura infantil y juvenil”.  En él, a partir de un amplio repertorio de narraciones infantiles y juveniles, indaga en la representación literaria que los autores hacen de la escuela de las últimas décadas. Se entiende que la escuela,  en tanto que institución significativa, suele estar presente en la literatura de todas las épocas, con lo que ésta refleja de una u otra manera las distintas visiones de esa realidad llamada escuela.

¿Qué ha encontrado Fermín Ezpeleta cuando ha recorrido los libros infantiles y juveniles que hablan de las instituciones docentes?

Cuando la acción transcurre en el instituto se alude a espacios urbanos marginales de grandes ciudades, o bien el instituto es un pretexto para la ideación de la aventura policíaca. Abunda el material narrativo que alude a la xenofobia. Asimismo se recurre al tema de las malas compañías, que provoca la caída en la droga. Otras novelas abordan problemas relacionados con el sexo y el alcohol. El acoso escolar, el bullying es el tema de otras novelas. Como ejemplo tenemos Las furias, de Jordi Sierra, donde se analiza el problemas de los “niños llavero” y de la violencia escolar  extrema.

También se ha tocado el tema de los colegios de pago, en donde también penetra la droga.

Tema recurrente es el de la amistad y los primeros amores, de manera que se puede abordar la educación sentimental. En general se trata del amor típico entre chico y chica, pero en alguna obra un joven se enamora de su profesora de Lengua.

Pero también se dan “amores al arte”, como en el caso de la profesora de literatura, gracias a la cual el protagonista comienza a interesarse  por la poesía. O el del profesor de Lengua y Literatura que hace descubrir al escolar los tesoros de la literatura.

Y, si entramos en el área propiamente educativa,  nos encontramos la dicotomía entre profesores innovadores que quieren modernizar los modos educativos en el aula y los que se resisten al cambio.

Tenemos galerías de tipos docentes, como el docente claudicante, que no educa ni quiere complicaciones, puesto que “lo de la vocación del profesor pasó al olvido”. A Mauricio Murillo, de cincuenta años, pusilánime e introvertido, emblema del profesor mártir de los últimos tiempos, que soporta burlas y agresiones de sus alumnos. Otros bocetos presentes : el profesor de baja por depresión, “Señorita Greenpeace” o “Señor Amnistía Internacional”, alias elocuentes de las propuestas pedagógicas que encarnan. También puede aparecer la figura de la pedagoga, o bien el profesor prepotente. Con respecto a figuras representativas de alumnos nos presenta al “matón”, el “inteligente”, el “pusilánime”, la “chica popular” y otra serie de líderes violentos marginales.

En el caso de la escuela aparece la apelación a los valores de amistad y vida en algunas ocasiones, mientras en otras se envían mensajes educativos que conjugan el esfuerzo con el aspecto lúdico.  También se convierte a la escuela en lugar de otra época, con princesas y caballeros medievales. Existen relatos con protagonistas animales . Se muestra sensibilidad y compasión por los niños disminuidos,con lecciones de tolerancia y aceptación de los alumnos “diferentes” o se dan lecciones de tolerancia con la multiculturalidad.

Otras narraciones presentan a maestros ayudantes del alumno  tímido y agresivo, con problemas de integración o  a  la del psicólogo del colegio.

Se añaden otras obras que abordan el tema del fracaso escolar actual y abundan los “cuentos para el primer día de clase”, que animan al niño a introducirse en este nuevo mundo.

Aparte podemos señalar la relación maestro-alumno, donde, en esta atapa de primaria, queda retratado el profesor de manera casi siempre positiva, transmitiéndo a los alumnos efectividad y confianza. En algún caso, el maestro demuestra vocación por su oficio, defensor de la actividad y la creatividad como motores de la buena pedagogía. Otras figuras de maestro combinan los métodos memorísticos con las actividades al aire libre, pero siempre como figura modélica. En contraposición aparece la figura  del maestro risible dotado de rasgos esperpénticos, en el contexto de una obra humorística.

Respecto a los alumnos aparecen el “vergonzoso”, la “guapa”. el “despistado” , el “sabelotodo”, el “matón”, el “pelota”, el “chivato” o el “ligón”.

Todo este material permite un acercamiento a la escuela española actual, incluyendo las dificultades para encauzar fenómenos como el de la marginalidad de grandes sectores del alumnado. Se empiezan a atisbar nuevos métodos pedagógicos, que no terminan de asentarse en la realidad escolar y queda apuntar que en los niveles inferiores de la enseñanza es donde se aprecia la mejor imagen de ésta donde la institución es contemplada como centro de verdadero aprendizaje integral.

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