El patrimonio histórico-educativo

Desde hace aproximadamente una década se advierte en el ambiente de la investigación educativa histórica un creciente interés por las manifestaciones materiales heredadas del quehacer pedagógico de épocas anteriores. Esto se manifiesta de maneras variadas : estudios, investigaciones, congresos y museos o exposiciones. Estamos ante un fenómeno académico y también social.

Uno de los factores que contribuyen a este auge es el aumento en la celebración de las conmemoraciones de personajes o acontecimientos históricos en general, que ha influido en el mundo pedagógico. Por otra parte, además, existe un interés en aumento, dentro del campo de la investigación histórico-educativa, por los temas relacionados con el patrimonio material e inmaterial de la educación. Y este interés se constata no sólo en la producción escrita, sino también en la constitución de sociedades o  grupos dedicados a estos temas, en la financiación de proyectos de investigación sobre el patrimonio y la cultura material de los centros educativos o en la creación de museos pedagógicos.

En realidad, en el campo de la historiografía pedagógica, podemos considerar tan importantes el patrimonio educativo inmaterial (memoria colectiva y memorias individuales,  sobre todo) como el material. Sin embargo, en estos momentos, es al patrimonio material al que se presta más atención.

¿Cuál sería la explicación de este auge? Una explicación se basa en la diversidad de usos del patrimonio histórico-educativo, y, por tanto, la conjunción de intereses que convergen en su conservación y difusión. Por una parte, este patrimonio tiene un valor en el mercado como antigüedad.  Por otra parte, su valor reside también en el aspecto nostálgico que despiertan estos objetos, objetos ligados a la infancia y la juventud de muchas personas y, por tanto, también a muchas de sus primeras experiencias.

Al uso nostálgico se suele unir el terapéutico, cuando los recuerdos suscitados en las personas sirven para llenar huecos en los vacíos de la memoria de personas de cierta edad o en enfermos.

Otro uso es el conmemorativo, aludido antes, que tiene por objeto recuperar personajes o acontecimientos importantes en la historia de la educación.

Junto al uso histórico está el uso de este material como recurso didáctico. En este caso se trata de demostrar que el patrimonio educativo ofrece posibilidades a la docencia actual, con una utilidad presente en el aula de hoy.

Y, desde luego, definitivamente, tiene un uso científico dentro del campo de la historia de la educación, al permitir esos objetos reconstruir la vida en las aulas de la época de los objetos materiales de que se trate y permitir a los alumnos y estudiosos de la historia de la educación palpar con las imágenes reales lo que, de otra manera, sería sólo estudio abstracto de aspectos que han incidido tanto en la vida de la gente de ayer y de hoy.

En su mayor parte, extracto de : Viñao, Antonio.El patrimonio-histórico educativo ; memoria, nostalgia y estudio”. En : Con-ciencia social, vol. 15, pp. 141-147

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