• Ideas para la educación

    "No es posible una sociedad en libertad e igualdad sin personas conscientes, preparadas y capacitadas para pensar de manera autónoma, crítica y analítica. Se han de romper, por tanto, con los dogmas y los prejuicios. Hay que romper con la ignorancia para enfrentarse a un orden social injusto y abrir nuevos caminos. Hablamos de una educación entendida como pleno desarrollo del individuo y no como transmisión de un conjunto de valores admitidos." Colectivo Escuela Libre
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La profunda sabiduría de los juegos tradicionales

                                                                                                          

Observemos a niños y niñas jugando a lo juegos tradicionales: la pita, las tabas, la comba, la lleva, a pescar, el armario, la goma, el pase-misi… En ellos se mide, se calcula, se habla, se ríe, se discute, se salta y se corre, se hacen equilibrios, se sigue el ritmo, se coordina con los demás… Pensemos ahora en el compendio de capacidades que se ponen en juego. ¿No es fascinante que un solo, y, en apariencia, sencillo, juego de siempre aglutine un abanico tal de desarrollos? ¿Cuántas listas de capacidades y objetivos podemos deducir de un simple juego de corro? Esta riqueza que como un tesoro nos lega la tradición, se nos presenta con una nueva luz en la que reconocemos con respeto y admiración la profunda sabiduría de aquellos antepasados que supieron compendiar todo un mundo en propuestas sencillas e interesantes. Una auténtica lección de los que supone un pensamiento y una acción globalizada. Los maestros tienen la deuda y el compromiso de transmitir y enseñar a jugar como antaño a nuestros niños y niñas, con la seguridad y la certeza de estar ofreciendo acciones ricas, interesantes y complejas. Porque jugar no es sólo dejar a los niños a su libre albedrío. Término que tiene que ver etimológicamente con el ensayo, la puesta en escena, “to play”, actuar… Significa también para los docentes diseñar escenarios adecuados, tiempos largos y tranquilos, observar, intervenir para enriquecer, mostrar y enseñar las nuevas posibilidades y la tradición de antiguos juegos y abrir en definitiva las puertas al maravilloso mundo que es el reflejo y la hoguera donde prende la vida.

Extracto de : Trueba, Beatriz. El juego en la infancia : la hoguera de la vida. In-fan-cia : Educar de 0 a 6 años. enero-febrero 2010, n. 119

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